
El estreñimiento infantil preocupa en suma a los padres. De hecho, representa alrededor de un 5% de las consultas pediátricas y un 25% de las consultas de gastroenterología infantil.
Cuando el menor está más de tres días seguidos sin hacer caca o cuando la frecuencia de las deposiciones es menor a tres veces por semana, te encuentras ante un episodio de estreñimiento. La lactancia materna es un freno práctico ante el estreñimiento.
En líneas generales, para combatir este trastorno, incluye en la dieta de tus hijos más frutas, verduras, leguminosas, cereales y panes integrales. Una solución es convertir la fruta en el postre habitual y promover un consumo de 2 a 3 frutas diarias preparadas de diferentes maneras: asadas, mezcladas con yogur, en compota, licuados.
Has de acostumbrar a los más pequeños de la casa a beber grandes cantidades de líquido, preferentemente agua. No obstante evita las bebidas gaseosas.
El orden de las comidas debe regirse por unos horarios fijos. Es muy aconsejable que el niño no picotee entre horas.
Los deportes constituyen un aliciente excelente a la hora de digerir los alimentos. Y es que el ejercicio ayuda a mover el alimento digerido a través de los intestinos.
Un sinfín de problemas emocionales puede desencadenar estreñimiento en tu hijo: El inicio del ciclo escolar, pérdida de un familiar o mascota, cambio de vivienda, escuela o ciudad o separación de los padres.
En ocasiones el entretenimiento excesivo en los juegos provoca que los niños ignoren las ganas de evacuar ¡Cómo van a permitir ellos que la diversión termine! Otras veces sienten vergüenza de decir a su maestra que desean ir al baño.



























































