
Con todos los ordenadores y televisiones que tiene al alcance de la mano los más pequeños de la casa, hacer que salgan a la calle a jugar o simplemente a darse una vuelta, puede convertirse en una tarea casi imposible. Los padres no deben permitir que los niños se olviden de disfrutar de la naturaleza. Existen un montón de actividades que pueden realizar fuera de cuatro paredes y que les encantarán.
Tan pronto como los niños son capaces de caminar, pueden comenzar a jugar a un juego muy divertido: la recolección. El objetivo será encontrar un número ilimitado de piñas, hojas secas, piedras, etc. los niños a edades tempranas se pueden definir como muy táctiles, ya que les encanta tocarlo todo, por eso esta, será una actividad muy divertida.
Si son un poco más mayorcitos, les daremos una bolsa para que guarden los tesoros encontrados. Sin embargo, hay que enseñarles que no se deben arrancar plantas o flores y que nunca se debe perturbar el hábitat de los animales. Los padres también pueden participar en el juego. Las caminatas pueden ser otra actividad muy entretenida. Durante las mismas se pueden contar historias o simplemente buscar cosas que llamen la atención de los participantes.
Llévate algo para merendar ya que una larga caminata puede resultar cansada y tendréis que parar para recargar energías. Tampoco os olvidéis del agua. Aunque al principio gruñan un poco por la falta de costumbre, salir al aire libre y realizar este tipo de actividades, hará que los pequeños experimenten el lado más bello de la naturaleza.
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