
Si tu bebé está enfermo o simplemente es bastante llorón, debes aprender a calmarle. Algunos niños pasan más tiempo llorando que de otros. Diferentes teorías explican que estos lloros se pueden deber a un sinfín de motivos, entre los cuales, se encuentran los pañales y el calor por estar demasiado tapados. Los pañales, bien puestos, no afectan al desarrollo del bebé. Hay personas que piensan que estos pueden afectar a la movilidad del pequeño.
Un pañal bien colocado permite la completa movilidad de sus piernecitas. Los pañales tampoco crean ningún “sobrecalentamiento” doloroso para el niño. Por supuesto, no debes tener horas y horas al niño con un pañal manchado. En cuanto tengas el menor indicio de que el pequeño se ha hecho sus cosas encima, cámbiale. Comprueba que colocas el pañal de la forma correcta y que no existe ninguna etiqueta que pueda rozar de manera incómoda la piel del bebé.
Como te comentábamos, otro de los motivos por los que el bebé no para de llorar es el calor que le produce su ropita o su manta. Muchas veces, tendemos a taparles demasiado para que no se constipen, pero lo que estamos haciendo es proporcionar demasiado calor al bebé. Este calor terminará agobiando al niño y este comenzará a llorar de manera enérgica.
Algo que muchos padres utilizan, son los saquitos para dormir. Estos permiten tapar al pequeño de manera fácil pero, cuando se sube la cremallera para cerrarlo, esta impide que el bebé disponga de toda la movilidad necesaria para destaparse si tiene calor. Lo mejor que puedes utilizar son las clásicas mantitas.




































