Alimentación dolorosa
Amamantar a un bebé es una experiencia increíblemente bonita pero, a veces, también se convierte en un momento bastante doloroso. Debes tomar precauciones durante el momento de la alimentación de tu pequeño si quieres evitar el dolor y las grietas en los pezones. Estos son unos de los problemas más comunes durante los primeros días de la lactancia materna. Algunas de las causas por las que se producen dolores son:

– Mal agarre por parte del bebé
– La posición del pequeño es incorrecta
– Una succión excesivamente fuerte
– No cuidar el pecho bien y permitir que se seque demasiado entre toma y toma

Si estos problemas no se resuelven con anticipación, entonces tus pezones se agrietaran y pueden llegar a sangrar. Asegúrate siempre de que tu bebé está bien “enganchado” al pezón y no se limita a estirar. Si no estás segura de tu técnica, pide consejo a otras mamás o acude al médico para que te aconseje como debe agarrarse el pequeño. A continuación, tienes unos cuantos consejos que te pueden ayudar:

– Cambia la posición durante las primeras semanas cada tres o cuatro tomas. Esto también te ayudará a averiguar cuál es la posición que os permite estar más cómodos a los dos.
– Cuando quieras separar al pequeño sin perjudicar a tus pezones, necesitas “romper” la succión poniendo el dedo en la comisura de los labios del niño. No te limites a extraer bruscamente el pezón de su boca.
– Una vez terminada la comida, frótate un poco de la leche materna alrededor del área del pezón y déjale que tome el unos.
– Mantén los pechos bien hidratados.