Alimentación y sueño en el rendimiento escolar
Estudios relevantes han encontrado una estrecha relación entre desnutrición y desarrollo intelectual en la edad escolar. Igualmente, la falta de sueño en el niño puede originar problemas de hiperactividad e impulsividad, así como cambios en el estado de ánimo.

La alimentación

Si un niño llega a la edad escolar después de haber padecido desnutrición crónica en sus primeros años, retardo en el crecimiento y atraso en su desarrollo cognitivo, es bien probable que su rendimiento educativo se vea afectado negativamente en alguna forma e intensidad.

En dicha tarea, la familia como las instituciones responsables de la salud de madres y niños, son un facto básico para asegurar la incorporación normal del niño a la escuela. Del mismo modo, el rendimiento de estos menores en la escuela dependerá en grado sumo de las facilidades físicas existentes y de la capacidad pedagógica e interés de los maestros.

En comparación con sus compañeros bien nutridos, el niño mal alimentado casi siempre es indiferente, apático, desatento, con una capacidad limitada para comprender y retener hechos, y con frecuencia se ausenta de la escuela.

El sueño

La falta de sueño en los niños puede causar comportamientos irritables, hiperactivos. Además este déficit puede conducir a una disminución de la atención, disminución de la memoria a corto plazo, una ejecución inconsistente y retrasos en los periodos de respuesta.

Por eso, es fundamental que los menores duerman unas nueve horas diarias aunque las estadísticas nos muestran como la mitad de ellos duerme el 20% menos.

A modo de conclusión destacar que un buen ambiente escolar, unido a condiciones mínimas de bienestar económico y psicosocial en la familia que incluya una alimentación saludable para el niño, son elementos indispensables para el éxito del niño en la escuela.