
Tu hijo se levanta emocionado, va corriendo a tu cama y comienza a contarte que anoche voló sobre unas montaña llenas de árboles, cuando consiguió aterrizar lo hizo por debajo de un río que había cerca de las montañas. Allí pudo hablar con un pez gigante y cuando salió se montó en su unicornio blanco y cabalgó durante un tiempo hasta que se despertó. Un viaje increíble, ¿verdad?.
Con esa aventura nocturna que ha “vivido”, tu hijo se emociona al contarlo y su día transcurre mucho más feliz al recordar su viaje. Para él, como para nosotros, cuando soñamos algo parece que lo hemos vivido de verdad, lo malo es que eso también sucede con las pesadillas.

Todo el mundo sueña todas las noches. Tanto los niños como los adultos no siempre recuerdan sus sueños. El sueño se produce durante la fase REM (Rapid Eye Movement). Durante esta fase los ojos se mueven muy rápido y la actividad cerebral se asemeja a la de cuando se está despierto. Se suelen pasar unas dos horas y media soñando. La mayoría de los sueños suelen comenzar a partir de las 4 de la mañana y pueden llegar a durar hasta las 7. Claro que esto depende de los horarios de los pequeños.
Los científicos no están seguros de la razón por la que se sueña. Lo que sí han confirmado es que soñar llega a ser muy importante para el aprendizaje y la memoria. Programas de televisión, vídeos y juegos de ordenador, acontecimientos, etc. pueden aparecer en los sueños de los niños. También los sueños pueden estar relacionados con cómo se siente, sus preocupaciones, sus esperanzas, o cosas por las que están entusiasmados.





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