Apadrinar un niño
Te conmueve el mundo de la infancia y siempre cosechaste en tu interior la necesidad de ayudar al prójimo… Ha llegado el momento de apadrinar un niño.

Tienes que saber que apadrinar a un menor no es adoptarlo, los conceptos son bien distintos. El primer caso supone ayudarlo económicamente durante el tiempo que consideres oportuno. Mientras que en las circunstancias de adopción el niño pasa a ser tu propio hijo con los requisitos y solemnidades que establecen las leyes.

Cuando apadrinas a un niño, automáticamente el conjunto de la comunidad donde vive el pequeño se beneficia de las aportaciones que estés efectuando. En líneas generales, la situación de pobreza afecta mayoritariamente a los niños y aunque la “Convención sobre los Derechos de la Infancia” lucha de forma sistemática por los derechos de dicha colectividad, todavía queda mucho camino por recorrer.

Al apadrinar se establece un vínculo voluntario entre el padrino y el niño apadrinado. El enlace legal queda ausente. Tal decisión humanitaria te costará aproximadamente 20 euros al mes.

El proceso de apadrinamiento se puede llevar a cabo a través de ONGs u organizaciones, tales como Fundación Vicente Ferrer, Ayuda en Acción, Aldeas Infantiles, Ayudemos a un Niño, Comparte, Comunidad Humana, Infancia sin Fronteras, Global Humanitaria, etc.

El padrino puede establecer correspondencia con su ahijado cuando lo desee, ya que recibirá en su domicilio fotografías y una ficha con los datos personales del niño o niña apadrinados. También puedes mandar cartas al niño y otros detalles, aunque no se recomienda la llegada de regalos costosos o dinero en metálico para evitar una situación de discriminación hacia el resto de los menores de la comunidad.

Gracias a tu colaboración los pequeños tienen más posibilidades de acudir asiduamente a la escuela, se les asegura una adecuada alimentación en sus dietas, disponen de la opción de fomentar toda su creatividad a través de la participación en talleres y reciben valores de paz y solidaridad.