Aprender los colores
Los más pequeños se enfrentan a una prueba de fuego: Identificar los colores. El modo en que perciben la realidad guarda relación con las tonalidades presentes en todo el arco iris. Mediante juegos sencillos conseguirás despertar sus estímulos visuales.

Hasta los 4 o 5 años, la enseñanza de los colores debe reunir juego y rutina y, por supuesto, un nivel de adaptación a cada caso concreto. Un niño de 2 o 3 años tiene periodos de atención limitados y se distrae fácilmente aunque logrará interiorizar el concepto de color. A partir de las 16 o 18 meses empezará, progresivamente, a atribuir la cualidad de cada color a determinados objetos y a diferenciarlos.

En el programa de aprendizaje que el menor sigue en la escuela infantil, se iniciará con los colores primarios (rojo, azul, amarillo y verde) para pasar después a las distintas tonalidades del color (en Infantil sólo se enseña la diferencia claro/oscuro) y a los colores secundarios.

Los colores se aprenden uno a uno. Se empieza por el rojo, únicamente le hablarán de “objetos rojos” y “objetos no rojos”. En ese momento puede trabajar otra cualidad como la forma (círculo rojo). Pasados dos meses se enseña otro color (el azul, por ejemplo) y, entonces se realizan actividades con los dos colores a la vez. Y así consecutivamente: se van añadiendo colores a la lista sin olvidar los anteriores. Es un trabajo de una rutina diaria que tiene como meta que el niño vaya memorizando los colores sin darse cuenta.

Reforzar lo aprendido

En casa, puedes recordar lo aprendido:

- Nombra los colores en el día a día. En tus conversaciones cotidianas, en vez de decirle “ponte los pantalones”, añade “ponte los pantalones azules”.

- Con las piezas de construcción. Son perfectas ya que contienen los colores primarios. Haced una torre de piezas rojas o azules, pídele que guarde las verdes, etc.

- El día del color. Hoy es el día del rojo. Vístele de rojo y pídele que coloree un dibujo con pintura roja.

- Busca el objeto. Mete en una caja objetos de varios colores (un lápiz amarillo, una pieza roja o un calcetín azul), y pídele que los saque según se los nombres.

- Veo, veo. Por la calle, buscad un color cada día, y nombrad lo que contenga: semáforo verde, árbol verde…