Ayudar a un niño distraído o despistado
Los niños son seres curiosos por naturaleza, descubren el mundo que les rodea y es normal que estén más distraídos. Quizá están realizando una tarea como estudiar y de pronto se quedan pensando en cosas que no vienen al caso, o se les pide algo y se les olvida de hacerlo, intentamos hablar con ellos y dirigen su mirada hacia otra parte. Algunas situaciones pueden preocupar a los padres, pero existen determinadas estrategias que pueden ayudar a que estén más atentos y concentrados.

Primero es importante que tengamos paciencia, no es bueno acusarle de que es demasiado despistado o descuidado, ya que al final el niño terminará por aceptarlo y pensar que es algo que no puede cambiar. Pero todo lo contrario, podremos evitar sus distracciones y aumentar su seguridad.

No le mandes hacer alguna otra actividad cuando está entretenido jugando o mirando la televisión. Primero llama su atención, luego la comunicación con él debe ser mirándole a los ojos, entonces podrás pedirle lo que quieras. Solamente de ese modo podrás recibir feedback y comprobar que realmente ha entendido el mensaje.

Si intentas modificar su conducta a la fuerza no lo vas a conseguir. Nunca le des varias órdenes al mismo tiempo, eso le colapsará y terminará por no hacer caso. Las cosas despacio y paso por paso. Lo mejor es darle primero una orden y luego cuando haya terminado la misma, solicitarle otra tarea diferente.

El mejor aprendizaje para los niños distraídos es establecer rutinas. Bríndale la oportunidad de sentirse responsable dándole tareas que deba cumplir todos los días. Por ejemplo, hacer la cama, poner la mesa o doblar su ropa. Seguramente al principio deberás repetírselas hasta que coja el hábito de hacerlas. En ese caso, hay que ser persistente.