Bebés que se chupan el dedo
El hecho de que un bebé se chupe al dedo responde a los reflejos normales que tienen desde la vida intrauterina, y es que es así cuando comienzan a hacerlo y suele prolongarse hasta que cumplen su primer año de vida. Oficialmente se le denomina como “succión no nutritiva” y la verdad es que no es bueno que lo hagan, al menos si lo hacen de forma habitual y prolongada.

Si después de que cumplen un año lo siguen haciendo puede significar que tengan inseguridad, falta de adaptación o que tengan algún miedo. Hay que enseñarles cuanto antes a no hacerlo ya que puede tener una serie de daños en función del tiempo que lo hacen, la edad que tengan, la intensidad y la frecuencia. Toma nota de los efectos de chuparse el dedo:

- Mordida abierta o anterior: Se da una falta de contacto entre los incisivos inferiores y superiores al morder, con lo que el niño muerde solo con los molares.

- Desplazamiento de los dientes: Los incisivos superiores se pueden desplazar hacia fuera y los inferiores hacia dentro.

- Falta de desarrollo: Esto se aplica al maxilar superior ya que la lengua cuando succiona se mantiene retraída debajo del dedo, lo que hace que no ocupe el lugar que le corresponde en el paladar, y según va creciendo lo hace sin ser en su lugar y el maxilar crece menos.

Hay una serie de cosas que debes hacer en función de cuánto se chupe el dedo tu hijo y de qué edad tenga. Si aún no ha cumplido un año es normal que lo haga así que no debes hacer nada. Cuando tiene más de un año tienes que identificar la causa de por qué lo hace ya que puede ser por hambre, sed, aburrimiento, ansiedad o cualquier otra cosa, así que obsérvalo para saber en qué momentos lo hace para poder saber el motivo.