
El bienestar es el nivel de satisfacción que tienes con tu propia vida en el momento presente. Pero dentro de dicho bienestar, cabe diferenciar entre la plenitud anímica o también, el bienestar corporal. Dichos factores también intervienen a lo largo del proceso de gestación ya que, por ejemplo, un embarazo con muchas molestias físicas siempre es más costoso.
Por ello, la mujer embarazada debe seguir las indicaciones de su médico, tener unos hábitos de vida saludables, descansar más, alimentarse bien y evitar coger pesos pesados. Por otra parte, a nivel anímico, también es fundamental que una mujer se sienta muy querida y apoyada por su pareja durante ese tiempo ya que en cuestión de pocos meses tiene que hacer frente a muchos cambios físicos y emocionales.
Por ello, desde el momento en el que sabes que estás embarazada debes aprender a controlar la impaciencia para vivir el presente, es decir, para no pensar en el después. La intranquilidad puede terminar generando angustia y nerviosismo. Dicho nerviosismo es innecesario.
Durante el embarazo es muy positivo que practiques ejercicios de relajación a través del control de la respiración. Puedes tumbarte en la cama, adoptar una postura en la que te sientas cómoda, y al compás de una música relajante de fondo, dejar volar tu imaginación para visualizar situaciones y momentos que te hagan sentir bien. Pueden ser momentos imaginados o también, situaciones reales que has vivido y que forman parte de tu historia vital. Cuanto más aprendas a relajarte durante el embarazo más preparada estarás para afrontar el momento del parto cuando llegue dicho instante. Y es que, en cierto modo, alguien que sabe relajarse tiene el poder de ir más allá de las circunstancias del momento presente.
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