buenos hermanos Buenos hermanos
Las relaciones íntimas más duraderas y constantes formadas por seres humanos son aquellas constituidas entre los hermanos. Hablamos de unos fuertes lazos que se estrechan, van más allá de la muerte de los padres y duran más que la mayoría de las amistades.

Los hermanos y las hermanas son esos niños con quienes uno crece y con quienes comparte padres. A lo largo de tu vida la intensidad de relación que mantienes con tus hermanos irá variando… Y es que ésta suele ser más próxima en la infancia, disminuyendo en la edad adulta al independizarnos y establecer nuevos vínculos familiares de mayor fuerza con el cónyuge y los hijos.

Si los dos hermanos son del mismo sexo y con una pequeña diferencia de edad, suele generarse una unión más intensa. Se tienen más cosas en común pero también es cierto que se producen más conflictos. Éstos se desencadenan porque se considera al hermano como un rival, ya que defienden un rol similar dentro de la familia. Dicha circunstancia no suele ocurrir cuando los hermanos son de diferente sexo o hay bastante diferencia de edad entre ellos.

En la edad adulta, cuando los hermanos permanecen solteros, su relación prácticamente no se ve alterada con el paso del tiempo. Sin embargo, si los hermanos se casan o forman pareja entra un elemento nuevo que condiciona la situación… Nos referimos a los cuñados/as. La conexión se puede ir debilitando si no hay una buena interrelación entre todos.

Se ha comprobado que conservan una relación más íntima y estrecha las hermanas que los hermanos varones. Por ejemplo, durante la vejez se fortalecen los lazos ante los casos de viudez ¡Qué mejor apoyo y consuelo que el de una hermana que te conoce a fondo!