Calmar a un bebé con ansiedad
Al igual que los adultos, algunos niños tienen un temperamento que les hace ser más sensibles que otros. Esto puede significar que tu bebé se queje más o que sea más llorón que la mayoría de los otros bebés que conoces. No es de extrañar que si tu bebé tiene que pasar por una situación nueva como por ejemplo conocer gente o la pérdida de una rutina como puede ser la siesta, este sufra de ansiedad.

Los bebés suelen mostrar su ansiedad mediante el llanto o quejas verbales, que pueden ser gritos fuertes o chillidos. Muchas veces es simplemente el exceso de novedades y la desviación de su rutina de juegos la que hace que el niño se descontrole. Podéis marcharos un fin de semana y haber dejado al pequeño a cargo de algún familiar que no conozca a la perfección todas sus rutinas. Entonces el pequeño se enfada y grita su particular “ya basta”.

Para poder ayudar a un bebé ansioso lo primero que hay que hacer es descartar otras posibles razones de su llanto y su irritabilidad, como por ejemplo: cambio de pañales, hambre, demasiado frío o calor, incomodidad en el lugar en el que esté… Si cualquiera de estas razones ya se ha descartado y todavía parece ansioso, trata de calmarle cogiéndole en brazos y hablándole suavemente. Puede que lo único que necesite es oír la voz de alguien conocido para él. El movimiento del cuerpo es muy tranquilizador.

Déjale chupar. Ofrécele un chupete. Aunque el problema no sea por falta de alimentación, el movimiento de succión le ayudará a calmarse. Seguro que el movimiento del cuerpo con la succión es la combinación ganadora. Si quieres puedes darle un baño caliente e intenta tenerle entretenido para que así logre olvidar sus “problemas”.