Desarrollo

primeras pruebas Primeras pruebas al recién nacido
La realización de una serie de pruebas al recién nacido te permitirán asegurarte de que todo ha ido bien.

En el primer minuto de vida del bebé, la matrona le someterá al test de Apgar. Consiste en puntuar de 0 a 2 cinco áreas fundamentales del aspecto y comportamiento del recién nacido: coloración de la piel, frecuencia cardíaca, reflejos, actividad muscular y respiración. La suma de los puntos permite evaluar la capacidad del niño para adaptarse al medio extrauterino. Lo normal es que la puntuación total sea superior a 7; si es inferior significa que ha habido pérdida de bienestar fetal durante el parto y que necesita reanimación inmediata. Si se recupera antes de los 5 minutos, no necesitará cuidados intensivos, aunque sí una mayor vigilancia.

La prueba del talón. Consiste en recoger en una tarjeta una pequeña gota de sangre que se obtiene pinchando el talón del bebé. Su análisis permite el diagnóstico precoz de la fetilcetonuria y el hipotiroidismo, dos enfermedades que pueden tener consecuencias tan graves como el retraso mental profundo si no se toman las medidas oportunas a tiempo.

El peso y la talla. Los varones nacidos entre las semanas 37ª y 41ª pesan entre los 2.700 y los 3.900 gr. El peso de las niñas se sitúa entre los 2.500 y los 3.600. El criterio que siguen los neonatólogos para tomar la decisión de colocar al bebé en una incubadora no es el del peso bajo, ya que puede pesar menos de lo normal y tener una excelente vitalidad.

Gotas y vitaminas. En su paso por la vagina materna, el bebé puede contraer una infección en los ojos, por lo que se le administrará unas gotas de colirio o pomada. Gracias a esta medida preventiva, la ceguera por este motivo ha desparecido.

La cura del ombligo. Para terminar la matrona realizará la primera cura del ombligo y vestirá al bebé. Ambos reposaréis un rato en una habitación contigua a la sala de partos antes de ser trasladados a la vuestra.

ok independencia El camino hacia la independencia
Experimentar la transformación de “bebé” a “niño mayor” te ayudará a observar el incremento de independencia en tu hijo, condición que además te otorga a ti mayor autonomía. Tres de las grandes conquistas que representan la sana independencia del niño son comer, dormir y vestirse solo.

¡A comer! El acto de comer puede convertirse para tu hijo en una excusa perfecta para tenerle de por vida a tu lado. Por eso las recomendaciones del pediatra van encaminadas a que tu pequeño retoño aprenda a autorregularse. Del amamantamiento a los biberones y de éstos a la sufrida cuchara, el bebé marca su ritmo frenético… Por eso atención para los papás y mamás, que han de agudizar su sentido común y poner límites. Paciencia y tenacidad ante el experimento de su primera cuchara y el cambio de los purés salados. Más tarde se le enseñará a colaborar cogiendo jamón, cereales o tortilla entre sus deditos.

¡A dormir! Únicamente algunos padres privilegiados han entrenado a sus hijos en el difícil arte de “irse a la cama” y de “mantenerse” en ella. Hay que dejar al niño en su cuarto antes de que sea consciente de que prefiere tener a sus padres pegados a su almohada. A veces prefieres esperara a que cumpla 4 ó 5 meses cuando comienza a familiarizarse con los ciclos del día y la noche y aguante dormido de un tirón entre 5 o 9 horas. Pero a esta esa edad también existe la posibilidad de que todo marche bien.
Los problemas empiezan cuando a partir de los 6-7 meses el niño es capaz de vencer su ritmo biológico y, a pesar del cansancia, mantenerse despierto.

¡A vestirse! Los primeros experimentos con el vestido se dan en torno a los 7 meses. Durante la etapa del gateo, aproximadamente a los 9 meses, la situación empeorará. Cada cambio de pañal supone una pelea ya que el bebé acaba de estrenar su independencia en movimientos continuos. Al cumplir un año, le fascinará ponerse y quitarse los zapatos. Cumplidos los 2 años, mostrará la misma determinación para negarse en redondo a ponerse el gorro, para arrancarse la bufanda y deshacerse de los guantes y las orejeras.

vestir al bebe Pasos necesarios para vestir al bebé
Los momentos para vestir al bebé tienen que suponer una fuente de placer, tanto para el niño como para los padres.

Te proponemos un plan en tres pasos con el fin de que saques el máximo provecho:

Desnudarle y limpiarle

En primer lugar, se debe preparar todo lo necesario para cambiar al niño. Han de tenerse al alcance de la mano: toallitas limpiadoras, crema para prevenir las irritaciones de la piel, pañales, unas braguitas o un body y un pelele. Después se ha de poner al pequeño encima del cambiador y desnudarle.

- Si se ha hecho pipí. Debes limpiarle, con una toallita, los genitales, las ingles, los pliegues de los muslos y el culito.

- Si se ha hecho caca. Debes cogerle por los tobillos con la mano izquierda y elevarle ligeramente para poder limpiarle el culito con la toallita.

Ponerle el body

Para empezar, debes sentar al niño sobre una pierna, sujetándole con el brazo izquierdo. A continuación, enrolla el body con las manos, ensanchando el escote. Después lo pasas por su cabeza, rápida pero delicadamente. Al pequeño no suele gustarle esta maniobra por lo que se ha de intentar distraerle.

Ponerle las magas es una operación delicada. Para atenuar la incomodidad del niño, se debe sostener su brazo con la mano izquierda e introducir la derecha en el interior de la manga, partiendo de su extremo, hasta que se consiga coger su manita. Luego, hacer entrar su brazo en la manga y desenrollarla. Repetir la misma operación con el otro brazo.

Finalmente el pelele

Todo resulta mucho más fácil si el pelele se abrocha por la espalda. Hay que comenzar vistiendo al niño partiendo de los pies. Se debe enrollar una de las perneras, introducir el pie y desenrollarla. Después, repetir la misma operación con la otra pierna. A continuación, elevar los pies del pequeño, sosteniéndole por los tobillos, y pasar el pelele por debajo de su culito, manteniéndolo bien estirado.

Al llega al punto de los brazos, los padres ya pueden considerarse unos expertos en el cambio. Con el pelele, se debe emplear el mismo método utilizado para poner el body.

Para abrocharle, hay que tumbar al niño sobre un lado y, a continuación, ponerle boca abajo con los brazos abiertos. Ha llegado el momento de abrochar los cierres. Algunas veces, los cierres están colocados delante, encima de la barriga, lo cual hace que no sea necesario dar la vuelta al pequeño.

gastroenteritis Prevención de la gastroenteritis del lactante
Hoy día la diarrea de los lactantes continúa siendo un frecuente motivo de consulta y hospitalización en Europa.

La invasión de gérmenes en la mucosa digestiva es el desencadenante de la gastroenteritis en el lactante. Por este motivo, la higiene de los alimentos y la esterilización de todo aquello que el lactante se lleva a la boca son fundamentales para disminuir al máximo el riesgo de infección.

La verdadera causa del elevado índice de gastroenteritis a estas edades, reside en el propio lactante. Hasta los 2 años de edad, los lactantes no han desarrollado plenamente su sistema inmunológico, es decir, no poseen las mismas defensas ante la infección que un adulto.

En concreto, el rotavirus es la mayor causa de hospitalización por gastroenteritis en niños.

Las respuestas a estas preguntas te aportarán información:

1. ¿Se puede prevenir la gastroenteritis por rotavirus? Sí, de hecho ahora mismo hay disponibles vacunas frente al rotavirus que se administran por vía oral.

2. ¿Qué puedo hacer a partir del nacimiento del bebé? Tendrás que acudir mensualmente al pediatra para que compruebe que todo marcha bien con tu bebé. Estas primeras visitas al pediatra serán una magnífica oportunidad para preguntarle sobre rotavirus y la forma de prevenir la enfermedad. La vacunación frente al rotavirus debe iniciarse necesariamente cuando el bebé tiene entre 6 y 12 semanas de edad.

Para evitar que aparezca la infección, ya que no podemos acelerar la maduración inmunológica del lactante, hay que vigilar que no haya gérmenes en todo aquello que el lactante pueda llevarse a la boca.

El objetivo ideal de la esterilización es eliminar el 100% de los microorganismos presentes en los objetos. A nivel doméstico se considera aceptable una esterilización en la que haya 10 o menos colonias de gérmenes, una cantidad demasiado pequeña para producir una infección.

descanso del bebe Claves del descanso del bebé
Durante los primeros meses de vida, el bebé se pasa durmiendo prácticamente todo el día, para recuperarse del enorme gasto de energía que su organismo está haciendo para adaptarse a su nuevo medio. Las horas de sueño no sólo le sirven para descansar, sino también para crecer y digerir los alimentos.

Mientras duerme, el bebé realiza importantes operaciones celulares, como por ejemplo procesar toda la información recibida en sus horas de vigilia. Es imprescindible aprender a mantener y respetar su particular ritmo de sueño.

Es importante que establezcas unos horarios y ritos fijos a la hora de acostarlo. Por eso te aconsejamos que lo acostumbres a ir a dormir siempre a la misma hora, después de bañarlo y darle de comer. De esta forma su organismo acabará actuando como un reloj y tras la toma ya empezará a sentir sueño.

Procura que su habitación sea un lugar tranquilo, con una iluminación y una temperatura adecuadas (ésta no debe ser superior a 20º C) y conservado en las mejores condiciones de higiene. Debes ventilarla cada día, y si usas calefacción, mantén el grado de humedad necesario en el ambiente con humidificadores o colocando recipientes con agua en la habitación.

Mientras el niño duerme no tienes por qué permanecer en completo silencio toda la casa, pero sí debes evitar los ruidos estridentes que puedan despertarle.

Posición ideal

El niño ha de dormir sobre un colchón duro y sin almohada, de lado o boca arriba, siendo esta última postura más recomendable porque se ha comprobado que previene el temido síndrome de la muerte súbita del lactante. La postura boca arriba sólo se evitará si el pediatra así lo recomienda porque existan por ejemplo, enfermedades como el reflujo gastroesofágico. Pero cuando el bebé esté despierto, colocarlo de vez en cuando boca abajo, porque así él podrá hacer su particular gimnasia que le permite fortalecer la musculatura de cuello y espalda.

ciencia de la afectividad Haptonomía, Ciencia de la Afectividad
La Haptonomía no es una técnica, ni un método, ni una doctrina… Es la comunicación afectiva a través del tacto. Para que estas facultades recibidas en potencia cuando nacemos, se desarrollen, es preciso que la persona reciba las estimulaciones afectivas necesarias y adaptadas que la confirmarán en su ser.

Antiguamente se controlaba al niño antes de nacer desde el punto de vista puramente biológico. No obstante, no se profundizaba en el concepto que hoy tenemos de él: es un ser vivo enormemente desvalido, que ve, siente, oye, percibe sabores, es capaz de oler, tiene memoria, y por tanto, es capaz de aprender.

La Ciencia de la Afectividad o Haptonomía, propuesta por el profesor Frans Veldman, ha demostrado que existe una comunicación afectiva entre la madre y su hijo antes del nacimiento, de enorme importancia en el desarrollo de su personalidad, hasta el punto de que una ausencia o bloqueo de esa comunicación, o lo que es peor aún, una negatividad o rechazo por parte de la madre, podría crear graves problemas psicológicos en el futuro de su hijo.

La madre puede sensibilizarse y aprender a establecer esta comunicación afectiva con su hijo, siguiendo un curso que denominamos “Psico-Tactile” y que sería un seguimiento haptonómico del embarazo. Esta misma comunicación que aprende la madre también la puede y debe aprender el padre.

A través del pensamiento, la palabra y fundamentalmente por el tacto, se establece dicha comunicación. No se trata simplemente de tocar, “hay que saber tocar” y para ello hay que desarrollar una potencialidad que todos tenemos al nacer, sin embargo, por no usarla, casi todo el mundo la tiene sin desarrollar.

bebecar Mi pequeño vehículo
Un diseño moderno y vistoso que incorpora lo último en seguridad y comodidad es lo que buscas para tu bebé. Decídete a comprar un modelo que vaya con la personalidad de tu retoño.

Observar bien las prestaciones de las diferentes sillas y cochecitos te conducirá a dar en la diana, pero para ello te presentamos las pautas que has de seguir.

Para empezar, tienes que saber lo que esperas de una silla de paseo. Por este motivo, será preciso clarificar tus necesidades al respecto.

Casi todas las sillas disponen de un manillar extensible, capaz de adaptarse a la altura de quien lo conduce. Pueden ser manillares únicos o con dos empuñaduras.

Lo más habitual es que los frenos sean de pedal, situados junto a las ruedas traseras y que se activen fácilmente don el pie; otra opción es el freno de barra, que se puede activar desde el manillar y funciona de modo parecido al freno de las bicicletas.

Encontrarás ruedas grandes o pequeñas; las primeras, ideales para el campo y las segundas, para la ciudad. Aquellas sillas que disponen de tres ruedas son aptas para terrenos accidentados y las de cuatro se deslizan mejor en calzadas lisas.

Tríos

Es una silla compacta y ligera, pensada para una vida activa y urbana. El eje central es totalmente innovador y la suspensión de las ruedas es individual. El asiento de la silla puede utilizarse en ambos sentidos.
Es fundamental el capazo en los primeros meses de vida del bebé ya que éste duerme casi todo el día y pasa mucho tiempo tumbado.

Puedes empezar a utilizar la silla de paseo cuando el pequeño ya se mantiene sentado por sí solo, normalmente desde los seis meses.

La silla de seguridad pertenece al Grupo 0 o 0+ y se utiliza en el coche en el sentido contrario de la marcha. Ideal para trayectos cortos porque los bebés llevan la cabeza demasiado inclinada hacia adelante y eso puede dificultarles la respiración.