20 mayo 2010 · Desarrollo

coger al bebé Maneras de coger al bebé
La forma en que cogemos al bebé ha de resultar segura y protegida. Los movimientos que realizamos en dicha acción han de estar presididos por la más pura delicadeza.

Recientes investigaciones han puntualizado sobre el contacto físico que los padres y familiares establecen con el recién nacido. Y es que no solamente es útil, sino que es esencial para su bienestar físico y psicológico.

La sensación de sentirse ceñido entre tus brazos o en una toquilla le comunica un insustituible sentimiento de seguridad. Por el contario, sentirse manejado de una manera titubeante y poco firme, le asusta y le transmite la sensación de que puede caerse.

Aquí hallarás unos consejos prácticos para coger de un modo correcto a tu pequeño:

1) De pie. Mantén al bebé en posición erguida, con la cabeza apoyada en tu hombro. Con una mano, cógele por el culito y, con la otra, aguántale la cabeza.

2) Boca abajo. Coge al pequeño entre los brazos, boca abajo. Apoya su cabeza en el pliegue del brazo y aguanta su busto con el antebrazo. El otro brazo pásalo entre sus piernas, para sostenerle el abdomen con la mano.

3) Boca arriba. Cógele de manera que su cabecita se apoye en tu antebrazo y quede ligeramente más alta que el resto del cuerpo. Con la otra mano sosténle bien la espalda.

4) Posición del “balón de rugby”. Una de las posiciones preferidas de los papás. Consiste en sostener al bebé con un solo brazo, cogiéndole por debajo de la barriga y apoyándole sobre el antebrazo. La mano del papá, pasada entre sus piernas, le servirá de asiento.

Los especialistas hacen hincapié en que cuando una madre no coge asiduamente a su bebé, éste puede presentar dificultades para relacionarse con los demás y, más adelante, transmitir esta misma actitud a sus hijos.

20 mayo 2010 · Desarrollo

abrazos La importancia de los abrazos
Los abrazos que proporcionas a tu bebé suponen una fuente inagotable de bienestar. Muchos estudios han demostrado que el contacto con la madre es terapéutico, aporta tranquilidad al pequeño y resuelve determinados trastornos.

Más seguridad. El niño necesita sentir el calor y la voz de su madre. Por ello, es fundamental abrazarle a menudo e intentar hablarle con tono tranquilizador desde sus primeros meses de vida. Al principio la situación es nueva para ambos pero no te preocupes si te sientes insegura y temes hacerle daño. Pronto te convertirás en una experta.

La hora de la digestión. Para lograr que el pequeño eructe, la mejor posición es la vertical, con la barbilla apoyada sobre el hombro de la madre. Con una mano puedes darle un masaje en la espalda. No olvides sujetarle bien aunque siempre con suavidad.

Satisfacer su curiosidad. Con el fin de distraerle en el momento de los lloros o, simplemente para hacer que se divierta un rato, lo ideal es sostener al niño con la espalda apoyada sobre el cuerpo de la madre, de tal forma que pueda observar el ambiente que le rodea e incluso puede aprender a reconocerse en el espejo. Se alcanzará un reforzamiento del entendimiento entre la madre y el bebé mediante las miradas establecidas entre ambos.

Cólicos fuera. Para facilitar la eliminación de gases de su barriguita, es conveniente cogerle boca abajo. El aire sale más fácilmente, él se relaja y puede hasta dormirse.

Sostenerle con seguridad. Cuando desplaces al pequeño, sujétale la cabeza con la mano. Al menos durante los primeros meses, evitarás que realice movimientos bruscos.

A modo de cierre resaltar la idea que los abrazos son una muestra de ternura y cariño. Así que ofrece multitud de ocasiones a tu bebé en que puedas poner en práctica estos intercambios afectivos.

18 mayo 2010 · Desarrollo

cabeza bebe Lavar la cabeza del bebé
Generalmente los bebés disfrutan con el agua, sin embargo mojarles la cabeza puede entrañar “miedos tontos” que conviene atajar lo antes posible. En caso que el pequeño deteste bañarse, siéntale en tu regazo, envuelto en una toalla para que no se quede frío y aséale con una esponja empapada en agua y jabón líquido.

Con el fin de que se vayan acostumbrando a la experiencia húmeda, conviene asearles con mucha delicadeza y no forzarles… Desde los primeros baños, estará bien echarles pequeñas cantidades de agua por la cabeza.

Los bebés apenas se ensucian el cuero cabelludo, por eso hasta los tres o cuatro meses no suelen necesitar champú. Sin embargo, será preciso realizar un lavado más profundo con un champú suave o neutro o con jabón líquido infantil en el momento que empiezan a coger cosas con las manos y a tomar otros alimentos sólidos (muchos de ellos suelen ir a parar a su pelo).

Suavidad en el secado. A los bebés no les gusta que les tapen el rostro. Por este motivo, es mejor que le seques dando suaves toques con la punta de la toalla. Todavía son muy pequeños para utilizar el secador.

La acción de peinar. Quedará con un aspecto ideal aplicando un cepillado-masaje suave al bebé. El masaje estimula el riego sanguíneo del cuero cabelludo. Es preferible usar un cepillo de bebés, de cerdas blandas.

Sólo el pelo. Si se ha ensuciado el pelo y no quieres bañarle, puedes asearle en el lavabo. Envuélvele en una toalla (para que no mueva las manos). Sujétale por la tripa con un brazo e inclínale hacia delante. Con la mano que queda libre, moja su cabeza y frótala suavemente.

Otras recomendaciones fundamentales:

1) Los baños deben durar entre 2 y 5 minutos, ya que el recién nacido es sensible al frío y al cansancio del baño prolongado.

2) Las costras de leche puede aparecer en el bebé si no se le lava frecuentemente porque su cuero cabelludo es graso. Pero con lavar la cabeza del pequeño cada dos días es suficiente.

3) Debemos limpiar el contorno de los ojos con algodón y agua templada o solución fisiológica. La nariz y los oídos se pueden limpiar con suero fisiológico o agua hervida.

7 mayo 2010 · Desarrollo

anemia Recién nacidos con anemia
Puedes detectar que tu recién nacido padece anemia si justo después del parto presenta un aspecto bastante pálido, sufre shock (hipotensión arterial) y respira de forma deficiente. Pero todo está controlado por el equipo médico que toma medidas urgentes: el niño recibe una transfusión de sangre. Si la anemia viene producida por carencia de hierro, enseguida se administrarán suplementos de dicho material.

Los factores que producen esta alteración van desde una pérdida de sangre hasta la destrucción excesiva o la producción deficiente de glóbulos rojos, o bien una combinación de ambas situaciones.

En ciertas circunstancias y durante el embarazo los anticuerpos producidos por la madre actúan contra los glóbulos rojos del feto. Éstos también pueden ser destruidos inmediatamente si el niño padece una enfermedad hereditaria en la que estas células poseen formas anormales.

La incompatibilidad ABO y la incompatibilidad Rh producen anemias muy graves en el bebé. La primera de ellas es una reacción del sistema inmunitario que ocurre si dos tipos de sangres diferentes e incompatibles se mezclan juntas. En el segundo caso, la afección se desarrolla cuando una mujer embarazada tiene Rh negativo siendo el hijo Rh positivo. Durante el embarazo, los glóbulos rojos del feto pueden pasar al torrente sanguíneo de la madre a medida que ella lo alimenta a través de la placenta. Como la madre es Rh negativo, su organismo no puede tolerar la presencia de glóbulos rojos Rh positivos.

Y es que también, la toxoplasmosis, la rubéola, la enfermedad por citomegalovirus, el herpes simple o la sífilis, son infecciones que contraídas antes del nacimiento pueden destruir los glóbulos rojos con gran rapidez. Entonces, la hemoglobina se metaboliza y transforma en bilirrubina. Las altas concentraciones de bilirrubina en la sangre causan ictericia y, en casos graves, pueden ocasionar daño cerebral.

Existen dos exámenes para saber si tu bebé padece anemia. Hablamos del Hematocrito y de la Hemoglobina que determinan el número de glóbulos rojos y la cantidad de hemoglobina (o transportador de oxígeno).

7 mayo 2010 · Desarrollo

mapa genetico El mapa genético del bebé
El aspecto físico, la personalidad y la salud del bebé quedan determinados por la herencia genética. Pronto asistiremos a una revolución médica que permitirá diagnosticar inmediatamente el riesgo de padecer enfermedades genéticas. En cuestión de unos años, muchas familias optarán porque sus recién nacidos vayan acompañados del mapa genético.

El doctor Jay Flatley, uno de los expertos mundiales en secuenciamiento del genoma, ha explicado los beneficios que aportará en el tratamiento precoz de las patologías cardiovasculares, la diabetes o el cáncer.

No obstante, queda en el aire la garantía de la privacidad de los datos analizados. Si las compañías aseguradoras accedieran a la información genética sabrían quienes pueden sufrir determinadas enfermedades y así asegurarían sus beneficios. En opinión de Jay Flatley “la mayoría de la gente querrá que se estudie su mapa genético ya que los eventuales beneficios son mucho mayores que los inconvenientes”.

Los pasos a seguir

El mapa genético se constituirá a raíz de una simple extracción de sangre del talón del pequeño. Según las variantes genéticas del bebé esa muestra es analizada para ofrecer datos concretos sobre el riesgo del niño a padecer alguna patología hereditaria.

Los costes

El precio por este tipo de análisis ha experimentado una bajada significativa. Realizar un mapa genético en el 2001 costaba 3.100 millones de euros. Ahora por 114.700 euros puedes solicitar uno.

Las posibles enfermedades

Hay que valorar con atención si existen enfermedades a las que tu pequeño podría estar predispuesto. Algunas de las enfermedades hereditarias son los trastornos visuales, la fibrosis quística, la arterioesclerosis, la hipertensión, el infarto, el asma y la obesidad.

Puede ser de gran ayuda elaborar un árbol genealógico de las dolencias que han afectado a las familias de los progenitores. Pero consulta siempre a tu médico ante las dudas que puedan surgir.

5 mayo 2010 · Desarrollo

equilibrio El sentido del equilibrio en los bebés
Aprender a andar es el principal desafío del bebé y el equilibrio es un factor determinante para conseguirlo. También es necesario desarrollar “la conciencia espacial”, es decir una relación correcta entre el cuerpo, el espacio y las cosas que le rodean.

El sentido del equilibrio está compuesto por tres canales situados en el oído interno. Estos canales detectan en cada momento la posición en la que el niño se encuentra para que el cerebro informe de ésta a los ojos y a los músculos y de cómo tiene que moverse para mantener el equilibrio y no caer.

Constantemente el pequeño se arriesga a lo largo de su primer año. Abandona las posturas que le resultan seguras para conquistar el espacio físico que le rodea. Cada vez que deja una postura conocida rompe con su equilibrio.

El bebé se ha pasado nueve meses en posturas enrolladas y se siente seguro y organizado. Su primera tarea motora será desenroscarse. Luego llegará el segundo gran reto para romper con el equilibrio establecido: rodar. Más adelante querrá sentarse, después se arriesgará a gatear y finalmente desafiará todas las leyes juntas al ponerse de pie y lograr andar.

Las claves para que el bebé consiga mayor autonomía en su movimiento son mostrarle lo que puede hacer y respetar en todo momento su propio desarrollo.

Para estimular el desarrollo del equilibrio de manera adecuada se debe:

- Evitar situaciones que generen ansiedad e inseguridad por parte del niño.
- Educar a partir de una progresión lenta.
- Trabajar el hábito a la altura y la caída.
- Disminuir la ayuda o la contención paulatinamente.
- Introducir juegos, movimientos rítmicos que favorezcan el balanceo.
- Posicionarse, cada vez más rápido, en un primer momento con ayuda y luego sin ayuda.
- Supresión de los ojos en cortos períodos de tiempo. Juegos con ojos cerrados.

27 abril 2010 · Desarrollo

llanto del bebe Lo que esconde el llanto del bebé
Los padres muestran su intranquilidad ante las lágrimas de su bebé. Conocer los motivos que desencadenan el primer medio de expresión de tu hijo te ayudará a establecer una comunicación más cercana con él.

Queremos ser un bálsamo de consuelo, comprender lo que le está pasando…en realidad puede tratarse de la necesidad de hambre, sueño o querer jugar. Otras veces es síntoma de frío, de tener los pañales mojados, de desear con todas sus ansias que le cojan en brazos. Un llanto más sordo y débil, diferente al habitual, suele ser indicativo de estar enfermo, normalmente va acompañado de un rechazo al alimento, fiebres y vómitos.

Se denomina cólico al llanto que dura más de tres horas y no es consecuencia de un problema médico. Aproximadamente el 20% de los bebés lloran lo suficiente como para encajar en la definición de cólico. Inicialmente éste afecta a los menores durante la tercera semana de vida llegando a su máximo en alguna parte entre la cuarta y la sexta semana.

Seguramente su llanto te produzca frustración y depresión…pero hay que saber guardar la calma ya que dicha manifestación vital es el fiel termómetro de la salud y los estados de ánimo de la criatura.
Te proponemos una serie de trucos y consejos que pueden ayudarte a cuidar con esmero a tu bebé tras los lloros. Nadie mejor que tú conoce a su hijo, por eso en tu mano reside buscar la mejor solución:

- Incorporar movimientos o sonidos rítmicos: mover ligeramente la cunita, pasearle en brazos o en el cochecito, aproximar los sonidos rítmicos de la lavadora o televisión.
- Le puede sentar bien un masaje abdominal suave.
- Hay que aprovechar el aseo diario para tranquilizar al bebé. Son numerosas las propiedades relajantes de un buen baño en agua templada.
- Un cariñoso abrazo puede ser decisivo para proporcionarle sosiego. También puedes probar a abrazarle a su osito de peluche o a una manta suave.
- La succión del pulgar o del chupete es un método que ofrece buenos resultados. Recuerda que no se debe utilizar el chupete en las primeras semanas de vida para no interferir con la lactancia materna.
- Distraer la atención del bebé con juguetes, libros, alimentos.