
El respeto es una virtud fundamental en la vida pero que a veces, los niños no saben ponerla en práctica. Por ello, se les debe enseñar y corregir en aquellos comportamientos que no están justificados. Ningún niño debe de insultar a otro compañero de colegio. Si lo hace, los padres deberán ponerle un castigo pero además, deberán explicarle el motivo por el que un comportamiento de este tipo no está bien. En primer lugar, se le debe animar a pensar en cómo se sentiría él, en caso de sufrir este tipo de actitud.
Pero además, también se debe hacer partícipe al niño del daño que se hace a esa persona: se siente ridiculizada, llora y se le crea una sensación de inferioridad. Por supuesto, los niños también deben respetar a sus abuelos, de tal forma que deben obedecer con la misma contundencia que obedecen a los padres. La autoridad familiar no necesita de justificación, es decir, los niños deben ver en sus padres y en sus abuelos a personas que merecen un trato amable.




























































