
En el proceso de crecimiento de cualquier niño existen diferentes etapas que merece la pena tener en cuenta y abordar de una forma natural y lógica. Por ejemplo, la preadolescencia representa el tránsito entre la niñez propiamente dicha y la adolescencia. Esa etapa que está marcada por los cambios a nivel físico y emocional, las inseguridades, el deseo de autonomía pero a la vez, la dependencia de los padres, los miedos, los primeros amores y el poder del grupo.


Muchos matrimonios o parejas entran en pánico a la hora de plantearse aumentar la familia. Algunas personas creen que tener niños va a arruinar su relación debido, principalmente, al gran cambio de vida que esto conlleva. Tener un bebé no tiene que arruinar tu matrimonio. Solo tenéis que pensar en organizaros de manera diferente para seguir disfrutando de vuestro tiempo libre, casi, de la misma manera.
¿Recuerdas cuando eras un niño y te quejabas de tener que irte a la cama antes que todos los adultos? Había una razón: tu mamá y tu papá querían estar tranquilos un rato. Utilizar esta técnica es muy habitual para poder mantener una conversación. Ese es el momento en el que los padres pueden elegir qué ver en la tele o simplemente organizar el día a día.


Desde tiempos ancestrales, los seres humanos siempre han asociado el juego con un momento de despreocupación. Su elemento de diversión tiene un gran efecto a la hora de aliviar el estrés en los niños y en los adultos por igual. Los juegos matan el aburrimiento y ayudan a que salga al exterior toda esa alegría que llevamos dentro. Aparte de toda una “charla psicológica” sobre las ventajas de los juegos, tenemos que admitir que estos simplemente son divertidos y sencillos.
Es un hecho evidente que los niños pequeños no son tan capaces como los adultos de expresar sus emociones. La terapia con juegos ayuda a sacar al exterior esos sentimientos ocultos. No es nada nuevo la utilización de los juegos que permiten a los pequeños mostrar su comportamiento natural. Jugar para los niños, se convierte en un vehículo para mostrar sus expresiones, y su forma de ser.


Uno de los juegos que más entretiene a los niños son los puzzles y es que desde que son bebés, estamos retándoles con piezas encajables. Los puzzles no únicamente distraen y ayudan al pequeño a pasar el rato, si no que además, potencia y desarrolla las habilidades espaciales y matemáticas de nuestro hijo y por eso, es recomendable motivarlo a que los realice desde muy tierna edad.
Sin duda, es una forma sencilla de potenciar inconscientemente este aspecto de la cognición, que con el paso de los años, podría desarrollarse en una mayor facilidad en el campo de las matemáticas, la ciencia, la ingeniería o la tecnología.


Los niños, a menudo, tienen dificultades para encontrar un equilibrio entre la práctica de deportes y los estudios. Sin embargo, el mantenimiento de este equilibrio no es imposible, hay muchos deportistas famosos que han logrado éxito en ambos frentes. ¿Cómo se las arreglan para encontrar un equilibrio? La gestión efectiva de su tiempo y una completa dedicación a su deporte en cuestión, es la clave para el éxito de estas personas.
En un mundo tan competitivo en el que vivimos, tener una buena educación le da a cualquier estudiante una pequeña garantía sobre su futuro. Desde una perspectiva práctica, los niños deben dar la misma importancia a los deportes y a los estudios. Los padres deben motivar a sus hijos para que sean capaces de gestionar su propio tiempo. Se trata de dar prioridad a las cosas que son importantes, junto con la gestión eficaz de todas las demás tareas.


Llega el día en el que los pequeños de la cas piden tener una mascota. A los niños les encanta jugar con los animales, y se sienten muy bien cuando se les da cierta responsabilidad. La duda llega en el momento en el que se debe elegir el animal. Los perros son, con mucha diferencia, los animales más sociales que se puedan tener en casa pero, también exigen mucha responsabilidad.
Los niños deben saber que no solo se va a jugar con el perro, también se les debe dar de comer y sacarles a pasear. Conforme los niños crecen, esto es a menudo difícil. Antes de elegir un perro, revisa todas las razas que existen para elegir la que mejor se adapte a los pequeños. Por otro lado, tenemos los gatos. Estos son menos sociales pero, requieren menos responsabilidad que los perros.


Un momento ideal para empezar a ir al baño para los niños es cuando tienen entre 2 y 3 años. Como padres, seguro que tenéis algunos miedos acerca de este periodo de transición. Es posible que tenga preguntas o dudas acerca de cómo este cambio se llevará a cabo. En un momento u otro, todos los padres pasan por la frustración y los temores de los cambios en la higiene de los pequeños, así que no os preocupéis.
¿Cuándo están listos los pequeños? Hay signos que nos indican que los pequeños comienzan a estar preparados. Toma nota:






















































