
No es ningún secreto que la mayoría de los niños tienen un deseo insaciable de tocar las cosas más sucias que encuentran y ponérselas en la boca. Incluso un niño menor de un año, el cual es capaz de hacer pocas cosas excepto tomar leche y dormir todo el día, experimenta un cambio de personalidad en el momento en el que se le coloca en el suelo, al aire libre. La exploración comienza y todo, incluyendo la suciedad, el barro e incluso las cacas son atraídas hacia su boca.
Esta acción puede durar algún tiempo y la mayoría de las madres no tienen ni idea de por qué sus hijos encuentran el sabor de la tierra tan irresistible. Pues bien, relájate. Diferentes investigaciones sugieren que los niños salpicados de barro están actuando por instinto. El sistema inmunológico que se encuentra todavía en las etapas de desarrollo, está expuesto a una variedad de bacterias, virus y otras infecciones que le llegan a través de la suciedad.




























































