
En la vida cada elección te abre un camino pero a la vez, te cierra otro. Es decir, en la medida que eliges también tienes que renunciar a un abanico amplio de opciones. Sin duda, una de las decisiones que más sacrificio reporta y también, más alegría es la de ser padre. Pero para dar este paso debes estar preparado y mentalizado, sencillamente, porque en el momento en que tienes un hijo aprendes a pensar antes en tu bebé que en ti. Por tanto, desaparece esa noción egoísta de atender en primer lugar las necesidades propias para pensar después en las ajenas.
Tener un hijo te limita a la hora de disponer de tu tiempo de ocio para ti mismo. Y es que, si ya de por sí es difícil conciliar el trabajo con la vida familiar, todavía es más difícil, si se pretende seguir contando con los privilegios de la vida de soltero.




























































