
Algo muy común en niños de determinada a edad que suele ser estresante, además de muy molesto, es que son chillones. Todos los niños tienen alguna época en sus primeros años de vida en la que gritan casi sin parar durante todo el día, algo que sin duda acaba con la paciencia de cualquiera ya que suelen hacerlo sencillamente porque se divierten gritando. Ya no solo no es bueno por tu paciencia sino que ha habido casos de niños que han sufrido nódulos en la garganta a causa de estar todo el santo día gritando.
Es muy importante que desde que empieza a emitir sus primeros sonidos le eduques en el uso de la voz, para que tenga muy claro en qué volumen se habla y que sepa que en ocasiones el volumen puede variar siendo más bajo de lo habitual pero nunca elevándolo. Por desgracia, no es fácil que un niño entienda que no es bueno gritar, y mucho menos entenderá que eso realmente puede ocasionarle algún problema de salud.




























































