29 julio 2010 · Postparto

fases parto Las fases del parto
Es importante que conozcas las fases en las que se divide el parto. Así podrás comprender mejor los cambios que experimentarás y nada te “pillará desprevenida”.

1. Dilatación. Se inicia con la aparición de las primeras contracciones regulares y termina con la dilatación completa del cuello, siendo entonces posible el paso del feto a través del mismo.
Su duración varía según se trate de un parto primerizo (1cm por hora aproximadamente) o de una multípara (pudiendo reducirse el tiempo a la mitad).

2. Período de expulsión. Una hora aproximadamente en primíparas y 30 minutos o menos en multíparas. Contracciones uterinas cada 2-3 minutos, de alta intensidad y con una duración media de 60-90 segundos. En ocasiones en el momento de completarse la dilatación, disminuyen momentáneamente la frecuencia e intensidad de las contracciones. Dilatación cervical completa (10 cm). El cuello uterino ha desaparecido. Encajamiento de la cabeza. Progresivamente la cabeza se hará más visible, “coronará” y será expulsada. Bolsa de aguas rotas. Además se dan ciertas molestias: Peso rectal y sensación de quemazón vaginal (por la distensión de la misma).

3. Etapa placentaria. Desde el nacimiento del niño hasta la completa expulsión de la placenta, el resto del cordón umbilical y las membranas que envolvían al feto. Contracciones más suaves, a veces imperceptibles aunque muy efectivas, que tienen por objeto desprender la placenta de la pared uterina y deslizarla hasta el exterior.

Apoyo médico al recién nacido. Es cuidadosamente examinado por un pediatra que permanece en el paritorio a la espera de su nacimiento, elaborando un diagnóstico de sus condiciones en base a su criterio médico y al test de Apgar, que valora de 0 a 2 puntos cada uno de los siguientes cinco parámetros: Color de la piel, tono muscular, respiración, reflejos y frecuencia cardiaca. Igual o mayo a 7 indica buen estado.

1 junio 2010 · Postparto

metodo pilates En forma con el método Pilates
Los ejercicios sencillos y eficaces que propone el método Pilates son muy convenientes en el postparto. Se aconseja comenzar estas actividades pasadas 6 u 8 semanas del parto, si éste ha sido vaginal y el médico da su aprobación. Si has dado a luz por cesárea, es preferible esperar 10 semanas.

La respiración es fundamental para que los ejercicios sean de verdad eficaces, ya que ayuda a realizar los movimientos controlando la postura. Para aprenderla, túmbate boca arriba, con las rodillas dobladas y algo separadas. Coloca las manos en las costillas para sentir cómo se expanden hacia los lados al tomar el aire profundamente por la nariz. Al soltarlo despacio por la boca, siente cómo toda la musculatura abdominal se contrae hacia la columna. Esta respiración se llama lateral costal. Cuando la tengas controlada, aplícala a los ejercicios.

Lo ideal es entrar en contacto con el método Pilates en un centro especializado, ya que cuentan con monitores y se ofrecen clases individualizadas en las que se controla la postura para asegurar una buena ejecución. No obstante, hay ejercicios básicos que pueden practicarse en casa. Te aconsejamos que trabajes las zonas que más cambios han sufrido a nivel postural en el embarazo (sobre todo la columna vertebral, que tiene que reubicarse y la pelvis y la cintura escapular). Puedes hacerlos durante 20 minutos, tres o cuatro veces por semana.

Los principios de la filosofía del método Pilates son:

1) Control. Cuida posturas y movimientos, evitarás lesiones.

2) Concentración. Conecta mente y cuerpo para conseguir un óptimo resultado.

3) Flexibilidad. Los movimientos nunca deben ser rígidos.

4) Fluidez. Los movimientos no tienes que ser aislados, bruscos ni muy rápidos.

5) Precisión. Cada movimiento tiene un fin. Hazlos bien para garantizar el éxito del ejercicio.

1 junio 2010 · Postparto

trastornos postparto Controlar los trastornos pasajeros
Tras el parto pueden surgir molestias normales como los entuertos, calambres que ayudan a que el útero se contraiga, y los loquios, pérdidas de sangre vaginales. También aparecen otros trastornos aunque no son graves. Conviene consultar y tratar cada uno de ellos.

La epidural puede tener algunos efectos secundarios justo después del parto, como hipotensión, náuseas o retención de orina, que ceden en cuanto se expulsa la anestesia. En días posteriores puede causar cefaleas. Se aconseja beber mucho líquido y tomar analgésicos que recete el médico.

Las hemorragias son pérdidas abundantes de sangre roja con coágulos grandes y malolientes. Justo después del parto, indican que el útero no se está contrayendo adecuadamente. Se cortan con medicamentos que contraen el útero. En los días posteriores, tal vez sea señal de que en el útero han quedado restos de la placenta o de las membranas (de la bolsa de aguas), que de permanecer en el interior de la matriz pueden llegar a provocar una infección. Si se confirma, el tocólogo los extraerá mediante un legrado y recetará antibióticos para prevenir la infección.

Es habitual que la nueva mamá le falte hierro a consecuencia de la pérdida de sangre y que se sienta débil y cansado. La anemia se trata con reposo, buena alimentación y, en ocasiones, un suplemento de hierro. En casos muy graves estaría indicada una transfusión de sangre.

La hinchazón de las manos y los tobillos por retención de líquido es más frecuente durante el embarazo, pero también puede aparecer en el postparto, ya que el organismo debe reajustarse en función de la cantidad de líquido que ha quedado el cuerpo tras el parto.

En algunos casos, los puntos de la episiotomía pueden soltarse, lo que ocasiona dolores en la zona y fiebre, porque es fácil que se infecten. Hay que acudir al tocólogo para que vuelva a coser la cicatriz. La infección se trata con antibióticos y las molestias se alivian con analgésicos.

El dolor de los entuertos suelen durar de dos a tres días. Si no se remite puede querer decir que la placenta y las membranas no se han expulsado en su totalidad y/o existe una infección. Sin embargo, cuando se da el pecho también puede doler el abdomen por la oxitocina que el organismo libera y que produce pequeñas contracciones en el útero.

31 mayo 2010 · Postparto

parto inducido Parto inducido
Cuando continuar con el embarazo puede suponer un riesgo para el feto, para la madre o para ambos, se hace necesario desencadenar el parto de forma artificial. Aquí te presentamos en qué casos se recomienda, cómo se realiza y qué riesgos conlleva.

El tocólogo valora individualmente los aspectos particulares antes de elegir el medio para inducir el parto… Cada mujer y cada embarazo es un mundo.

Fundamentalmente, lo que determina el método a emplear es el estado de cérvix o cuello del útero. Para conocerlo se usa el test de Bishop. Palpando el cuello uterino, los profesionales valoran cinco características que indican si el cérvix está más o menos favorable para el parto:

- El borramiento (longitud del cérvix): para que se produzca el parto, el cuello tiene que ser fino y delgado.

- La consistencia: para que el parto evolucione, el cuello del útero debe ser blando.

- La posición del cérvix respecto a la vagina: en el parto debe encontrarse centrado.

- La dilatación, que puede ir de 0 a 10 centímetros.

- La distancia a la que se encuentra la cabeza del feto de la salida del canal del parto.

Se aconseja el parto inducido en los siguientes casos:

Rotura prematura de membranas. Cuando se rompe la bolsa de aguas, lo normal es que en poco tiempo aparezcan las contracciones y comience la dilatación. Pero a veces no ocurre así y la mujer no se pone de parto. En este caso el tocólogo ingresa a la gestante y la mantiene en observación de 12 a 24 horas, vigilando el estado del feto con motorización frecuente, y la protege de una posible infección administrándole antibióticos. Si en ese tiempo el parto no se inicia de forma espontánea, será necesario provocarlo.

Que el embarazo se prolongue en exceso. Si la gestación supera la semana 41+ 3 días (la edad gestacional se valora con ecografía) y la mujer no se pone de parto, se le induce.

Enfermedades maternas. Algunos trastornos que sufre la madre, como la hipertensión o la diabetes, pueden afectar a la salud del feto o de la propia embarazada si la gestación continúa. También justifican una inducción las patologías renales, cardiacas, pulmonares o hepáticas, algunos tipos de cáncer y las infecciones en el útero.

Meconio en el líquido amniótico. Si el tocólogo ve que el líquido está teñido de meconio (el feto ha defecado dentro del útero), será preciso finalizar la gestación, pues ello puede indicar que el bebé no se encuentra bien.

Crecimiento intrauterino retardado (CIR). El feto deja de crecer dentro del útero a un ritmo normal. Esto indica que se está produciendo alguna alteración que impide la correcta nutrición del pequeño, y que puede ocasionarle problemas serios de salud, incluso la muerte dentro del útero.

28 mayo 2010 · Postparto

pecho firme Postparto y pecho firme
Es habitual que el pecho pierda firmeza con el brusco cambio de volumen que se produce en el embarazo y la lactancia. Los senos están formados por tejido adiposo (grasa), tejido fibroso y glándulas. Además carecen de sostén natural y únicamente están protegidos por un abanico de músculos y la piel. De ahí que es necesario fortalecer diariamente los músculos que se encuentras detrás de las mamas con una tabla de ejercicios específica.

1) Con la espalda recta y el cuello relajado, apoya las yemas de los dedos en los hombros. Después alza los codos lo máximo posible y mantente arriba 5 segundos. Repite el movimiento 10 veces.

2) Entrelaza las manos con el dorso hacia arriba y los codos completamente estirados. Intenta juntar éstos sin doblarlos en ningún momento. Notarás como la zona del pectoral se tensa.

3) Flexiona los codos y aprieta con fuerza los puños, a la vez que pones en tensión los brazos y el pecho. Mantén esta presión durante 5 segundos y relaja. Repite 10 veces.

4) Levanta los brazos a la altura de los hombros y estira el pectoral llevando los codos hacia atrás lo máximo posible durante 10 segundos sin da rebotes ni tirones.

5) Dobla los codos y elévalos a la altura del pecho. En ese nivel, y manteniendo los puños cerrados, júntalos por delante de ti y vuelve a la posición inicial. Repite 5 veces.

6) Juntas las manos enfrentando las palmas y apretando fuertemente una contra otra. Después descansa el doble de tiempo de lo que hayas contraído, es decir, si aprietas durante 5 segundos, descansa 10. Repite 5 veces.

10 mayo 2010 · Parto

cesarea Parto mediante cesárea
Un 25% de los partos que se realizan en España es mediante cesárea. En caso de nacimientos múltiples niño, la cesárea es muy recomendable. La mayoría de las mujeres que se someten a ella, no lo hacen por elección propia ya que es el médico el que debe tomar la decisión. En el caso de que el bebé venga de nalgas o en el caso en el que se encuentra mal colocado la cesárea es imprescindible.

Este proceso se trata de una cirugía mayor y, como bien sabrás, este tipo de cirugías siempre implica un riesgo. Poco a poco, la seguridad ha ido perfeccionándose en el proceso y ya no es tan peligrosa como hace unos años. Las mujeres son informadas sobre los riesgos de antemano y suelen estar atendidas de manera constante por los médicos durante el post operatorio. La Organización Mundial de la Salud ya ha explicado en varias ocasiones que los países no deberían tener una tasa de natalidad superior al 15% en lo que a nacimientos por cesárea se refiere.

Cuando un médico realiza este tipo de cirugía debes confiar en él ya que seguro que es para salvaguardaros a ti y al bebé. Después de realizar una cesárea el médico deberá estar pendiente de manera constante de algunas cosas, como por ejemplo:

- La incisión quirúrgica no debe infectarse. Debe comprobar que la herida no se separe.
- Revisar otro tipo de infecciones como la del útero, la vejiga y los riñones.
- Controlar las cantidades anormales de sangrado. Una anemia puede afectar rápidamente a la madre.
- Asegurarse de que no existe ningún tipo de coágulo
- Llevar a cabo un examen pélvico

3 mayo 2010 · Postparto

epidural La seguridad de la epidural
La epidural se presenta como una técnica médica de gran seguridad. “Es el mejor método analgésico para el dolor de trabajo de parto”, apuntan muchos especialistas.

La consecuencia positiva más importante de utilizar la epidural consiste en el alivio completo del dolor de las contracciones y del periodo expulsivo, sin provocar una pérdida de conciencia de la madre, por lo que no le impide ayudar en el momento del alumbramiento del bebé pudiendo participar en cada instante del nacimiento de su hijo.

La doctora Fernández López de Hierro aclara la alta eficacia de la epidural en el tratamiento del dolor: “Disminuye el estrés de la parturienta provocado por el dolor, produce vasodilatación y reduce la hiperventilación materna”.

Sin embargo, previamente a elegir esta técnica, la futura mamá deberá informarse también de sus riesgos. Las dos vías más sugerentes para esto son las clases de preparación al parto y la asistencia a una consulta con un anestesista que, en algunos casos, se realiza justo antes de administrar la analgesia.

Cómo se administra

La anestesia epidural generalmente se coloca cuando la cérvix se dilata entre 4 y 5 centímetros. Primero, una aguja se inserta en el espacio epidural que rodea la médula espinal en la espalda, en la parte de abajo. Un tubo pequeño o “catéter” se enrosca y se atraviesa la aguja para llegar al espacio y se quita la aguja. El “cáteter” se fija de forma adhesiva a la espalda con seguridad, y permanece allí hasta que nace el bebé.

La aplicación de dicha anestesia se aplica con frecuencia en países como Alemania o Bruselas, pero en Holanda su uso no está generalizado, utilizándose únicamente cuando el médico lo considera necesario. Toda mujer ha de tener el derecho a elegir cómo quiere parir en cualquier país del mundo.