31 mayo 2010 · Postparto

parto inducido Parto inducido
Cuando continuar con el embarazo puede suponer un riesgo para el feto, para la madre o para ambos, se hace necesario desencadenar el parto de forma artificial. Aquí te presentamos en qué casos se recomienda, cómo se realiza y qué riesgos conlleva.

El tocólogo valora individualmente los aspectos particulares antes de elegir el medio para inducir el parto… Cada mujer y cada embarazo es un mundo.

Fundamentalmente, lo que determina el método a emplear es el estado de cérvix o cuello del útero. Para conocerlo se usa el test de Bishop. Palpando el cuello uterino, los profesionales valoran cinco características que indican si el cérvix está más o menos favorable para el parto:

- El borramiento (longitud del cérvix): para que se produzca el parto, el cuello tiene que ser fino y delgado.

- La consistencia: para que el parto evolucione, el cuello del útero debe ser blando.

- La posición del cérvix respecto a la vagina: en el parto debe encontrarse centrado.

- La dilatación, que puede ir de 0 a 10 centímetros.

- La distancia a la que se encuentra la cabeza del feto de la salida del canal del parto.

Se aconseja el parto inducido en los siguientes casos:

Rotura prematura de membranas. Cuando se rompe la bolsa de aguas, lo normal es que en poco tiempo aparezcan las contracciones y comience la dilatación. Pero a veces no ocurre así y la mujer no se pone de parto. En este caso el tocólogo ingresa a la gestante y la mantiene en observación de 12 a 24 horas, vigilando el estado del feto con motorización frecuente, y la protege de una posible infección administrándole antibióticos. Si en ese tiempo el parto no se inicia de forma espontánea, será necesario provocarlo.

Que el embarazo se prolongue en exceso. Si la gestación supera la semana 41+ 3 días (la edad gestacional se valora con ecografía) y la mujer no se pone de parto, se le induce.

Enfermedades maternas. Algunos trastornos que sufre la madre, como la hipertensión o la diabetes, pueden afectar a la salud del feto o de la propia embarazada si la gestación continúa. También justifican una inducción las patologías renales, cardiacas, pulmonares o hepáticas, algunos tipos de cáncer y las infecciones en el útero.

Meconio en el líquido amniótico. Si el tocólogo ve que el líquido está teñido de meconio (el feto ha defecado dentro del útero), será preciso finalizar la gestación, pues ello puede indicar que el bebé no se encuentra bien.

Crecimiento intrauterino retardado (CIR). El feto deja de crecer dentro del útero a un ritmo normal. Esto indica que se está produciendo alguna alteración que impide la correcta nutrición del pequeño, y que puede ocasionarle problemas serios de salud, incluso la muerte dentro del útero.

28 mayo 2010 · Postparto

pecho firme Postparto y pecho firme
Es habitual que el pecho pierda firmeza con el brusco cambio de volumen que se produce en el embarazo y la lactancia. Los senos están formados por tejido adiposo (grasa), tejido fibroso y glándulas. Además carecen de sostén natural y únicamente están protegidos por un abanico de músculos y la piel. De ahí que es necesario fortalecer diariamente los músculos que se encuentras detrás de las mamas con una tabla de ejercicios específica.

1) Con la espalda recta y el cuello relajado, apoya las yemas de los dedos en los hombros. Después alza los codos lo máximo posible y mantente arriba 5 segundos. Repite el movimiento 10 veces.

2) Entrelaza las manos con el dorso hacia arriba y los codos completamente estirados. Intenta juntar éstos sin doblarlos en ningún momento. Notarás como la zona del pectoral se tensa.

3) Flexiona los codos y aprieta con fuerza los puños, a la vez que pones en tensión los brazos y el pecho. Mantén esta presión durante 5 segundos y relaja. Repite 10 veces.

4) Levanta los brazos a la altura de los hombros y estira el pectoral llevando los codos hacia atrás lo máximo posible durante 10 segundos sin da rebotes ni tirones.

5) Dobla los codos y elévalos a la altura del pecho. En ese nivel, y manteniendo los puños cerrados, júntalos por delante de ti y vuelve a la posición inicial. Repite 5 veces.

6) Juntas las manos enfrentando las palmas y apretando fuertemente una contra otra. Después descansa el doble de tiempo de lo que hayas contraído, es decir, si aprietas durante 5 segundos, descansa 10. Repite 5 veces.

3 mayo 2010 · Postparto

epidural La seguridad de la epidural
La epidural se presenta como una técnica médica de gran seguridad. “Es el mejor método analgésico para el dolor de trabajo de parto”, apuntan muchos especialistas.

La consecuencia positiva más importante de utilizar la epidural consiste en el alivio completo del dolor de las contracciones y del periodo expulsivo, sin provocar una pérdida de conciencia de la madre, por lo que no le impide ayudar en el momento del alumbramiento del bebé pudiendo participar en cada instante del nacimiento de su hijo.

La doctora Fernández López de Hierro aclara la alta eficacia de la epidural en el tratamiento del dolor: “Disminuye el estrés de la parturienta provocado por el dolor, produce vasodilatación y reduce la hiperventilación materna”.

Sin embargo, previamente a elegir esta técnica, la futura mamá deberá informarse también de sus riesgos. Las dos vías más sugerentes para esto son las clases de preparación al parto y la asistencia a una consulta con un anestesista que, en algunos casos, se realiza justo antes de administrar la analgesia.

Cómo se administra

La anestesia epidural generalmente se coloca cuando la cérvix se dilata entre 4 y 5 centímetros. Primero, una aguja se inserta en el espacio epidural que rodea la médula espinal en la espalda, en la parte de abajo. Un tubo pequeño o “catéter” se enrosca y se atraviesa la aguja para llegar al espacio y se quita la aguja. El “cáteter” se fija de forma adhesiva a la espalda con seguridad, y permanece allí hasta que nace el bebé.

La aplicación de dicha anestesia se aplica con frecuencia en países como Alemania o Bruselas, pero en Holanda su uso no está generalizado, utilizándose únicamente cuando el médico lo considera necesario. Toda mujer ha de tener el derecho a elegir cómo quiere parir en cualquier país del mundo.

30 abril 2010 · Postparto

silueta Silueta perfecta tras el parto
Tras el parto son habituales los kilos de más, los problemas de caída de pelo o de estrías, o las ojeras y el dolor de espalda producidos por el cansancio.

Dentro de tu rutina habrás de incluir una excelente dieta, ejercicio y productos cosméticos adecuados que te ayudarán a recuperar tu figura.

Te mereces grandes cuidados, por eso acude a un gimnasio o haz ejercicio en casa para recuperar la tonicidad de los músculos. En cuanto dejes de dar de mamar a tu bebé, solicita los consejos de un endocrino para que sepas qué tipo de nutrientes te hacen falta y así poder mantener la gran actividad que conlleva el cuidado del pequeño recién llegado.

Lo primero es cuidar más la calidad que la cantidad de tu alimentación, la cual debe ser lo más variada y equilibrada posible.

1) Evita comer dulces y grasas.

2) Vía libre a los alimentos ricos en proteínas animales y vegetales (carne, pescado, leche y legumbres).

3) Toma sales minerales y vitaminas que se encuentran en la fruta y la verdura.

4) La fibra es esencial antes y después del parto.

¡Ojo con las estrías y la celulitis! Utiliza una crema antiestrías para potenciar el efecto de la regresión. Las sustancias como el colágeno, la elastina y la vitamina E están indicadas para combatir las estrías. A fin de frenar la celulitis haz ejercicio y usa una crema anticelulítica. Estos productos pueden incorporar las siguientes sustancias:

- Lipocitos que facilitan la fragmentación de las células grasas.
- Drenantes que desinflaman los tejidos celulíticos y favorecen la circulación sanguínea.
- Estimulantes, como la carnitina, que inducen al consumo de energía en las células.

Mimar tu cuerpo es una delicada tarea que te llevará tiempo. Organízate bien para dedicar espacio a tu bebé sin descuidar tu propia persona.

8 abril 2010 · Postparto

reciennacido Los exámenes de los neonatos
Se conoce con el nombre de neonato a un bebé que acaba de abandonar el vientre de su madre y hasta que cumple su primer mes, aproximadamente. Aunque se trata de un período de muy corta duración en la vida de un humano son unos días en que los expertos de la medicina pueden diagnosticar las anomalías y enfermedades de nacimiento del nuevo ser, de manera que les permite tratar o prevenir algunas patologías que podrían desarrollarse en el futuro. Por ello, durante los dos o tres días que madre e hijo permanecen ingresados se somete al bebé a una serie de pruebas.

En el postparto inmediato los médicos y enfermeras se encargarán de observar las posibles malformaciones y de examinar a los bebés a través de tres pruebas:

- Test de Apgar: Puntúa de 0 a 10 el estado del neonato teniendo en cuenta parámetros cardiovasculares y neurológicos. Se considera que un bebé es sano cuando obtiene como mínimo un 8. Para evitar errores, este test se realiza un mínimo de dos veces: al minuto de nacer y a los cinco o diez minutos.

- Test de Usher: Incluye la evaluación del cabello, el pezón, los genitales, el pabellón auricular y los pliegues plantares. Sirve para calcular, indirectamente, la edad gestacional de un recién nacido, ubicándolo en uno de los siguientes rangos: menor de 36 semanas, entre 37 y 38 semanas o mayor de 39 semanas.

- Test de Ballard: También calcula la edad gestacional del neonato pero, además de los criterios físicos del test de Usher, también tiene en cuenta otros neurológicos relacionados con las posturas y la flexibilidad del bebé.

- Prueba de Silverman y Anderson: Sirve para evaluar la función respiratoria del crío y se puntúa de 0 a 10, pero en este caso el menor valor es el más positivo, ya que demuestra que el bebé no sufre asfixia.

- Prueba antropométrica: El momento de nacimiento es el ideal para medir, pesar y tallar al bebé con el fin de confirmar que su tamaño es normal y que no necesita pasar unos días en la incubadora.

Todas estas pruebas deben repetirse 48 horas después del nacimiento del bebé, antes de que les den el alta al neonato y a su madre.

10 enero 2010 · Postparto

cesarea3fg8 Recuperarse de una cesárea
Antes que nada hay que decir que cada caso es particular, cada mujer es única y que por ello cada paciente debe recibir y respetar las indicaciones de su médico respecto de los pasos a seguir después de producirse una cesárea. Hay que tener muy claro que se trata de una intervención quirúrgica y hay que recuperarse con mucho mimo y paciencia.

Lo que más recomiendan los médicos es una incorporación rápida. Es ideal poder dar algunos pasos por los pasillos del hospital en cuanto antes. Si la cesárea se ha llevado a cabo con epidural, el organismo tiende a tener reacciones más rápidas para producir defensas para el organismo debido a que durante la intervención la paciente permanece despierta y esto facilita al organismo en producir sus defensas y a su vez las endorfinas que siguen naturalmente al parto.

Como en toda operación, en la región abdominal la cesárea causa el bloqueo de los movimientos que naturalmente realizan los intestinos; ésta es la razón por la cuál puede aparecer hinchazón y molestia en la zona abdominal, y en principio dura unos 2 a 3 días en comenzar a funcionar correctamente.

Muchas veces se recomiendan régimenes estimulantes intestinales con limitaciones en la cantidad de líquidos ingeridos. Es aconsejable no beber mucha agua el primer día, y durante el segundo día ingerir un caldo con abundante sal. Esto es debido a que el sodio ayuda a reactivar el tráfico intestinal.

Los masajes suaves, en forma circular (siempre en el sentido de las agujas del reloj), pueden ayudar en la aceleración de la recuperación intestinal. Cuando haya pasado una semana desde la cesárea, estarás casi en perfectas condiciones. No obstante, deberás acudir al médico con frecuencia para que sea él quién dictamine si estás ya preparada para llevar una vida normal.

1 octubre 2009 · Postparto

depression 500 Tener la clásica depresión postparto
Seguro que has oído hablar de este problema pero no sabrías identificarlos del todo, ¿verdad? Una verdadera depresión posparto puede “golpear” en cualquier momento, durante el primer año, después del nacimiento del bebé. Aunque la madre se siente bien un par de semanas o meses después de que nazca el bebé, esto no significa que ella está libre de peligro de padecer una depresión postparto. Para que puedas identificar este problema, aquí tienes algunos de los síntomas más habituales, que ya te hemos comentado otras veces:

• Estar muy irritable

• Estar cansada o desmotivada, más allá de lo normal

• Te surgen sentimientos de desesperanza o te sientes abrumada

• Comienzas a sentirte triste o ansiosa (incluye en estos síntomas taquicardias y pequeños dolores de pecho)

• Duermes demasiado o te sucede todo lo contrario, apenas duermes

Lloras fácilmente por cualquier cosa o incluso sin razón

• Comes demasiado o demasiado poco

• Te sientes incapacitada para concentrarte o tomar decisiones

• No tienes interés por ningún tipo de actividad. Las actividades que antes eran placenteras para ti, ahora ni te las planteas

• Aislamiento de la familia y de los amigos

Falta de interés por tu bebé

Si tienes estos síntomas o has observado como alguien de tu entorno los padece después del parto y ves que no mejoran en una o dos semanas, deberías intentar buscar la ayuda de un profesional. Puede tener gravísimas consecuencias, si la madre piensa en hacerse daño a sí misma o al bebé.