
La leche es uno de los alimentos fundamentales en la dieta del niño a lo largo de su vida y sobre todo durante su etapa como bebé. Tampoco podemos olvidarnos de ella durante la adolescencia, ya que su crecimiento también dependerá del consumo de esta importante fuente de nutrición. Hace ya muchos años, los pediatras detectaron que la aparición de algunos síntomas como por ejemplo la diarrea y los vómitos, no estaban asociadas a enfermedades infantiles sino a una respuesta del organismo a los componentes de la lactosa.
Esta reacción en los bebés y los niños, les restaba la oportunidad de alimentarse bien consumiendo la indispensable leche, y los síntomas de la alergia a la lactosa podían convertirse en un proceso doloroso para los pequeños y algo peligroso por las diarreas principalmente. Hoy en día se sabe con exactitud que tanto niños como adultos pueden presentar una alergia a la lactosa y sufrir desde edades verdaderamente tempranas los síntomas de dicha condición.




























































