Cenas en familia
La hora de la cena se convierte en un momento ideal para reunir a los miembros de la familia en torno a la mesa. Los niños pasarán a ser el centro de todas las atenciones.

En la planificación de la cena intervienen factores que no has de olvidar. Debes tener en cuenta la elección de alimentos ligeros, el menú de mediodía y a qué hora os vais a dormir.

Alimentación variada

Es conveniente no repetir los mismos alimentos… Si el día anterior o durante el mediodía habéis tomado pasta o verdura, tendrás que elegir legumbres (por ejemplo) para la velada nocturna.

Tal vez preparar dos platos y postre resulte pesado al estómago. Puede ser más agradable degustar un plato único que incluya todos los grupos de alimentos. Una de las sugerencias bien puede ser una completa ensalada y una pieza de fruta para el postre.

Quizás sería oportuno confeccionar una lista con aquellos componentes alimenticios que reúnen la cualidad de digerirse bien. Así el pollo, el pescado, la verdura y las legumbres en puré resulta una elección perfecta. Precaución con la comida rápida (fiambre, sándwich, pizza, etc) no es recomendable más de una vez a la semana. No obstante, de forma esporádica para darnos un capricho animará el paladar.

Horarios

Con el fin de que los niños hagan una digestión ligera y descansen adecuadamente, la cena debe hacerse al menos unas dos horas antes de irse a la cama. De este modo “asentamos y relajamos el estómago”. Justo antes de ir a dormir, el niño puede beber medio vaso de leche templada o sola. Le ayudará a conciliar el sueño.

También es importante fijar un horario de merienda ya que entre ésta y la cena tiene que haber un intervalo de dos o tres horas.