Comer golosinas
El dulce es uno de los sabores preferidos de los niños. Por ello siempre los vemos queriendo comer golosinas, caramelos, galletas, tartas, etc. El problema es que el elevado contenido de azúcar de estos alimentos puede causar caries en los dientes o trastornos intestinales si no se toman las debidas precauciones.

Bajo la atractiva apariencia de una golosina se esconden sustancias con calorías vacías que nada aportan al organismo.
Sin embargo, la satisfacción que siente un niño cuando se ve recompensado con ellas es una realidad incuestionable. Y es en este punto donde entra en juego el factor psicológico.

Para la mayoría de los especialistas, la clave está en moderar la frecuencia de consumo y saber utilizarlas como herramienta para estimular al niño y lograr que aprenda o haga lo que se le pide.

Hay que prestar especial atención a la ingestión de gominolas por los más pequeños, ya que al costarle trabajo masticarlas, pueden ingerirlas casi enteras y atragantarse con ellas. Además, su textura pegajosa las hace poco recomendables si se quiere mantener una buena salud dental.

En resumen, las golosinas representan un elevado aporte energético, poca proteína de escasa calidad, muy pocos minerales y ausencia de vitaminas, por lo que no deberían formar parte de la dieta habitual.

Consejos:

• Lo ideal es que el niño se lave los dientes inmediatamente después de comer, sobretodo dulces.
• Intenta disminuir la cantidad de dulces, almidones y grasas, aunque será difícil para los niños.
No acostumbres al niño a premiarle con golosinas, podrías crearle confusión entre lo que supone un premio y un buen hábito alimenticio.
• Si tiene necesidad de dulces dale fruta, gelatina, batidos y postres artesanales poco elaborados.