Cómo estimular el habla
Los bebés nacen sin apenas conocimientos. En poco tiempo escucharás los primeros balbuceos y más tarde conseguir pronunciar una frase, pero hasta entonces hay un largo camino en el que los padres deben intervenir para propiciar la correcta adquisición del lenguaje, ya que es una de las principales bases para el aprendizaje de los niños. Proporcionarles un modelo lingüístico adecuado. realizar actividades verbales y trabajar la respiración y la audición, son algunas propuestas de los especialistas para estimular el desarrollo del habla en los más pequeños.

Seguramente “papá” y “mamá” serán las dos primeras palabras que saldrán de su boca con pocos meses de edad. A partir de entonces, se inicia un complejo proceso de desarrollo y adquisición del lenguaje, que terminará en torno a los cinco o seis años. Durante ese periodo es fundamental que el aprendizaje progrese de forma adecuada, pero para ello se requiere un alto grado de motivación y estimulación por parte de padres o educadores.

Antes de pretender que el niño hable es importante que tenga capacidad de escucha, para ello se recomienda realizar tareas de imitación de voces de animales, ruidos provocados por personas o por la naturaleza, reconocimiento de sonidos ambientales, de instrumentos musicales o de acciones como tocar las palmas, silbar, chasquear los dedos o toser. El pequeño poco a poco se irá dando cuenta que cada sonido significa una cosa distinta y que eso le permitirá comunicarse con su entorno. Por otro lado, la respiración del niño también es clave, pues debe aprender a respirar de forma adecuada y a acompasar el ritmo con la emisión de sonidos.

En torno a los 18 y 24 meses, el niño puede disponer ya de un lenguaje limitado, pero comprensible. Los especialistas aconsejan atender los siguientes aspectos:

– Hablar de forma clara y correcta: los niños aprenden a hablar por imitación, reproducen el modelo adulto hasta que construyen el suyo propio. Al dirigirse a ellos, hay que utilizar articulaciones claras y frases sencillas, de modo que escuche bien las palabras, así las conseguirá ir relacionando.
– Corregir sin interrumpir: si comienza a hablar pero no lo dice correctamente, no lo cortes. A medida que vaya escuchando la forma correcta de pronunciar, lo aprenderá.
– Dejarle hablar: “¿Cuántos añitos tienes? Tiene dos”. Es habitual que los padres se adelanten a las respuestas de sus hijos, es no les ayuda en absoluto.
– Nuevo vocabulario: cualquier momento es bueno para integrar nuevos términos en el vocabulario del niño.