
Hoy día, estamos en la sociedad de la tecnología esta es una de las razones por las que los teléfonos móviles también han llegado al universo infantil, hasta el punto de que en muchos colegios, se ha convertido en una norma a cumplir el hecho de no llevar el teléfono a clase. Increíble pero cierto. A la hora de pensar en comprar un regalo a un niño, por ejemplo, un teléfono móvil conviene hacer la siguiente pregunta: ¿Lo necesita de verdad? Dependiendo de la respuesta, podrás tomar tu decisión de comprarle o no. ¿De verdad un niño necesita un teléfono para estar conectado las veinticuatro horas del día con los amigos que ve un montón de horas en el cole? Creo que las respuesta es evidente.
Sin embargo, las estadísticas muestran que niños de diez años ya tienen su propio teléfono móvil. En ese caso, el niño debe hacer un uso responsable del mismo hasta el punto de que un castigo correctivo puede ser el de dejarle sin teléfono durante una semana. El castigo tiene más o menos influencia en el niño dependiendo del esfuerzo que le suponga. Por ello, si da mucha importancia al hecho de tener su teléfono se lo pensará más que en caso de quedarse sin ver la televisión.
Por otra parte, también merece la pena pensar en si el niño necesita su teléfono, sencillamente, porque en todas las casas hay más de uno. Por ello, para un momento puntual, los padres pueden prestar su propio teléfono a los peques para que realicen alguna llamada. Un momento en el que el teléfono móvil puede ser de utilidad puede ser en caso de que los niños se vayan de excursión con el colegio o también, en los campamentos de verano.
Nunca se debe comprar un teléfono al niño por el simple hecho de que el resto de su grupo ya lo tenga y pueda sentirse diferente. No hay nada malo en ser diferente, al revés, es bueno ser auténtico y tener un criterio propio al margen de la sociedad.
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