Comportamientos groseros
Cuando tu hijo se comporta mal, especialmente en público o delante de otros familiares, seguro que lo pasas fatal, ya que la gente puede tener una imagen de él que en realidad no es. A veces, es muy difícil para los padres de interpretar lo que quieren decir sus hijos con esas rabietas y lloros. Intenta analizar las situaciones en las que se enfada, ya que algunas son muy normales y no deberás darles tanta importancia como crees.

Por ejemplo es perfectamente normal que, de vez en cuando, los niños se empujen mutuamente e incluso se agarren en algunas discusiones. Lo que debes hacer es ir enseñándole actitudes más “maduras” aunque este no es un proceso sencillo si el niño es bastante “peleón”. La intimidación es un comportamiento que debes analizar. No debes consentir que el niño se comporte como un matón. No debes hacer que soluciones sus problemas empujando o insultando a los demás. Debes hacerle entender que hay cosas que no se pueden conseguir, haga lo que haga.

Debes plantearte se proactivo para mantener el comportamiento del pequeño a medida que este vaya creciendo. Debes convencerle para que juegue con otros niños sin imponer siempre lo que él quiere. No debes admitir faltas de educación: interrumpir cuando estás hablando, no da las gracias, etc. En esos momentos, debes llevarle a un lado y explicarle que no le puedes consentir esos comportamientos tan groseros.

No utilices frases que no puedan ser entendidas por el pequeño. Tu lenguaje debe ser claro y sencillo. Explícale que decir “por favor” o “gracias” mostrarán su amabilidad y hará que la gente le considere un niño muy agradable.