
La tartamudez es una forma muy conocida de la falta de fluidez, o la interrupción, en el habla. Suele ser muy común entre los niños cuando están empezando a hablar. Antes de que el niño comience la escuela, puede ser muy normal que le escuchemos un leve tartamudeo. Esto es debido a que, todavÃa no tiene plena capacidad para hablar, y no se ha acostumbrado a la movilidad de músculos.
El estrés y otras presiones son los principales desencadenantes de cortos plazos de tartamudez. Una situación en la que un niño no esté cómodo, como por ejemplo con un gran número de, puede producirle un silencio absoluto o una clara tartamudez. Si este problema continua debes tenerlo en consideración y buscar los factores que están desencadenado este problema en el pequeño.
Por regla general, la tartamudez y otras formas de problemas en la fluidez del habla, tienden a desaparecer cuando comienza la escuela porque su nivel de interacción social aumenta en gran medida. Si el tartamudeo se vuelve severo o persiste a lo largo del primer año de la escuela, puede ser que el niño tenga una falta de fluidez que supera la norma, y puede que necesite ayuda de un terapeuta u otro profesional.
Si tu hijo tiene dificultades con su tartamudeo o falta de fluidez, hasta tal punto que necesita hacer verdaderos esfuerzos con sus músculos faciales o aumenta claramente las repeticiones, estos puede ser un sÃntoma muy claro de frustración. Un terapeuta le puede ayudar y seguro que termina consiguiendo que se pueda relajar para conseguir esa soltura que el pequeño necesita.







































