Controlar los trastornos pasajeros
Tras el parto pueden surgir molestias normales como los entuertos, calambres que ayudan a que el útero se contraiga, y los loquios, pérdidas de sangre vaginales. También aparecen otros trastornos aunque no son graves. Conviene consultar y tratar cada uno de ellos.

La epidural puede tener algunos efectos secundarios justo después del parto, como hipotensión, náuseas o retención de orina, que ceden en cuanto se expulsa la anestesia. En días posteriores puede causar cefaleas. Se aconseja beber mucho líquido y tomar analgésicos que recete el médico.

Las hemorragias son pérdidas abundantes de sangre roja con coágulos grandes y malolientes. Justo después del parto, indican que el útero no se está contrayendo adecuadamente. Se cortan con medicamentos que contraen el útero. En los días posteriores, tal vez sea señal de que en el útero han quedado restos de la placenta o de las membranas (de la bolsa de aguas), que de permanecer en el interior de la matriz pueden llegar a provocar una infección. Si se confirma, el tocólogo los extraerá mediante un legrado y recetará antibióticos para prevenir la infección.

Es habitual que la nueva mamá le falte hierro a consecuencia de la pérdida de sangre y que se sienta débil y cansado. La anemia se trata con reposo, buena alimentación y, en ocasiones, un suplemento de hierro. En casos muy graves estaría indicada una transfusión de sangre.

La hinchazón de las manos y los tobillos por retención de líquido es más frecuente durante el embarazo, pero también puede aparecer en el postparto, ya que el organismo debe reajustarse en función de la cantidad de líquido que ha quedado el cuerpo tras el parto.

En algunos casos, los puntos de la episiotomía pueden soltarse, lo que ocasiona dolores en la zona y fiebre, porque es fácil que se infecten. Hay que acudir al tocólogo para que vuelva a coser la cicatriz. La infección se trata con antibióticos y las molestias se alivian con analgésicos.

El dolor de los entuertos suelen durar de dos a tres días. Si no se remite puede querer decir que la placenta y las membranas no se han expulsado en su totalidad y/o existe una infección. Sin embargo, cuando se da el pecho también puede doler el abdomen por la oxitocina que el organismo libera y que produce pequeñas contracciones en el útero.