Cuida tu higiene íntima
La higiene íntima es una cuestión que jamás hay que descuidar, especialmente durante el embarazo y también después del parto. La nueva situación hormonal influye sobre la parte más externa del aparato genital femenino. Con un aseo adecuado evitarás infecciones y otros inconvenientes.

El cuerpo de la mujer presenta una serie de características propias:

1) Se produce un relajamiento de toda la musculatura de la vagina y de la vulva.
2) Los tejidos retienen más líquidos, por lo que la piel está más hinchada y blanda.
3) A través de una mayor secreción de la mucosa vaginal se eliminan los gérmenes que podrían provocar infecciones.

Más precaución

La flora bacteriana es el conjunto de diversos microorganismos instalados en el interior de la zona genital. Los lactobacillus de Doderlein son los encargados de garantizar su convivencia pacífica. Y su principal función es la producción de ácido láctico a partir de las sustancias que la mucosa vaginal pone a su disposición, proporcionando el grado de acidez (pH bajo) que el ambiente vaginal necesita.

Deberás adquirir un jabón específico que limpie sin alterar ese delicado ambiente… Un producto que no contenga sustancias aromáticas que podrían irritar las capas más superficiales de la mucosa genital.
Sin embargo, es posible que surjan pequeñas irritaciones debido al roce de la piel con la ropa interior. Por ello es recomendable el empleo de geles protectores especiales, que han de aplicarse después de lavarse. Sé previsora y siempre que salgas de casa lleva contigo toallitas específicas para la higiene íntima.

Hábito necesario

– Un par de veces al día debes emplear los jabones para una higiene saludable.
– Lava la zona genital con agua corriente, evitando llenar el bidé para no utilizar el agua estancada.
– Tienes que asearte empezando por la vulva para luego avanzar hacia la zona anal, y no al revés.
– Sécate sin frotar, con una toalla de fibra natural.