dejar de sufrir en la infancia Dejar de sufrir en la infancia
Se asocia siempre en apariencia la niñez con la alegría, la felicidad, la emoción y la esperanza, tal vez por ello, los niños tienen todavía más dificultades a la hora de mostrar su dolor por una situación determinada. Y es que, no siempre el dolor responde a una cuestión lógica. Así queda de manifiesto en el caso de algunos tipos de depresión que no están basados en un hecho externo. Y sí, los niños también se sienten afectados por la depresión, la tristeza o la falta de ilusión por las cosas propias de su edad.

Este es uno de los síntomas de que algo no va bien en el mundo emocional del niño: no tiene prácticamente amigos, no tiene ganas de hacer planes sociales, prefiere quedarse en casa jugando o haciendo planes con la familia, se siente diferente a los demás hasta el punto de que puede tener miedo de la gente… Un niño que está bien y que es alegre prefiere jugar con amigos en el parque, hacer planes diferentes, pasarlo bien con los demás… Por ello, el sufrimiento infantil es una realidad que conviene atender y escuchar.

El sufrimiento además se nota a través del lenguaje corporal de un niño. No existe síntoma más evidente de que algo no va bien que el hecho de observar a un niño que no ríe y que no tiene una sonrisa en algún momento del día. Los niños que están atravesando un momento de dificultad necesitan mucho cariño, mucha paciencia y también, menos exigencias. No se puede esperar que un niño que está mal anímicamente tenga las mejores notas en clase, sencillamente, porque para lograr tal objetivo primero debe encontrarse bien consigo mismo.

El sufrimiento se puede superar, por ello, es esencial poner los medios necesarios para ayudar al niño. A veces, se puede contar con la ayuda de un psicólogo.