Desarrollo emocional en la infancia
El desarrollo emocional influye en la evolución intelectual del niño y repercute en todos los ámbitos de la vida familiar, académico-laboral y social.

Tener un correcto desarrollo emocional supone tanto ser consciente de los propios sentimientos (estar en contacto con ellos y ser capaz de proyectarlos en los demás), como poseer una capacidad de empatía (habilidad de meterse en la piel del otro).

Los autores que abordan el tema del desarrollo emocional señalan que nuestras acciones operan de forma entrelazada en la conciencia cognitiva, afectiva y conductual, de manera que las emociones no pueden quedar al margen de los valores que delimitan la conducta.

Recientes perspectivas actuales como la del psicólogo norteamericano Daniel Goleman han puesto de manifiesto la importancia que tiene el desarrollo emocional infantil y cómo repercutirá en nuestro comportamiento adulto y en la consecución del éxito en la vida y en nuestro trabajo.

El niño va construyendo el significado de sus experiencias emocionales a partir de sus interacciones con las personas que lo rodean y del entorno en el que vive y se desarrolla. De este modo cada niño diseñando el concepto de sí mismo, la toma de conciencia de una realidad externa a él, la idea de moralidad y su pensamiento.

La entrada en la escuela amplía en entorno social del niño y aún así, la influencia familiar sigue siendo el factor básico en la determinación de su madurez personal. Cada tipo de ambiente ayuda al menor a descubrir diferentes aspectos de la vida que él asimila inconscientemente. Es importante que los distintos ambientes interactúen y que resulten constructivos.

Aquí te presentamos una selección de los aspectos que consideramos más influyen en la evolución afectiva infantil.

1. Autoconcepto. Es el conjunto de sentimientos y representaciones que se posee sobre uno mismo, sobre la propia apariencia y los rasgos de carácter.

2. Autoestima. Es el conjunto de valoraciones que el niño ya tiene sobre sí mismo. Así, una autoestima adecuada son sentimientos positivos hacia sí mismo y confianza en sus capacidades para hacer frente a los retos que se encuentre en la vida.

3. Autoconocimiento emocional. Es el conocimiento de nuestras propias emociones y cómo éstas nos afectan. Conocer el modo en el que nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento, cuáles son nuestras virtudes y nuestros puntos débiles.

4. Autocontrol emocional. La autorregulación nos permite no dejarnos llevar por los sentimientos del momento.

5. Empatía. Es instalarnos en la situación de los demás, reconocer aquello que siente el prójimo. Este reconocimiento de las emociones ajenas nos puede ayudar a establecer lazos más reales y duraderos con las personas de nuestro entorno.