Desarrollo psíquico en los niños
La atención, la memoria y la imaginación quedan encuadradas dentro de los procesos psíquicos evolutivos de la actividad cognoscitiva de la personalidad. Además, jugarán un papel clave otros factores como la percepción, el pensamiento y el lenguaje.

En este período de primera infancia las acciones de percepción y pensamiento se van complicando y perfeccionando constantemente; no obstante, la atención, la memoria y la imaginación permanecen dependientes y con un desenvolvimiento más limitado por largo tiempo, pues los docentes no dominan aún acciones especiales que les permitan concentrarse, retener lo visto u oído, representarse algo que se salga del marco de lo anteriormente percibido.

En ocasiones, bajo la influencia de nuevos tipos de actividades que los pequeños dominan, o las nuevas demandas que les plantean los adultos, surge ante ellos la tarea específica de concentrar y mantener la atención fija sobre algo, recordar un material para luego reproducirlo, realizar la idea de un juego, de un dibujo, etc. Para poder resolver esta tarea, se valen de los métodos que les han transmitido los adultos.

En relación a la atención, cabe señalar que los pequeños de 3 a 4 años pueden jugar a un mismo tema durante 30 o 50 minutos; a los 5 o 6 años, la duración del juego aumenta hasta hora y media. Esto se explica porque, en el juego, se reflejan las relaciones e interrelaciones más complejas entre las personas, y el interés se manifiesta en la constante introducción de situaciones nuevas.

La memoria del niño y la niña preescolares es básicamente de carácter involuntario. Esto quiere decir que ellos, con frecuencia, no se plantean ante sí el objetivo consciente de recordar algo. La retención mental y la recordación incidental tienen lugar independientemente de su voluntad y de su conciencia, se producen dentro de la actividad y dependen del carácter de esta. Ellos retienen en la mente aquello hacia lo que prestaron atención en la actividad, o a lo que les produjo una impresión.

En el tema de la imaginación, surgen reflexiones importantes: A veces, padres, madres y educadores se preocupan, pues los niños suelen fantasear un poco más de lo que ellos consideran lógico para la edad, y se preguntan si será bueno permitírselos, o cómo se deben manejar situaciones de este tipo, o si esta imaginación aparentemente tan rica es adecuada para su educación y desarrollo. En otras ocasiones, consideran estos relatos fantásticos de los pequeños como una forma de decir mentiras, y aplican métodos educativos incorrectos para solucionar lo que consideran un “problema”.