El arte de amamantar
La lactancia es un don natural, instalado en las interioridades de la futura mamá, aunque también es el resultado de una destreza aprendida. Las tomas que se dan a los recién nacidos, alimentados con la leche materna, van de 8 a 12 veces cada 24 horas.

Te presentamos unas indicaciones con el fin de que tú y el bebé os sintáis cómodos…¡Es la hora de amamantar!

A modo de “cuna”. A fin de que puedas apoyar al bebé y cuentes con un apoyo dorsal, coloca una o dos almohadas en tu falda (útiles cojines y almohadas de lactancia se comercializan en la actualidad). Sitúa la cabeza de tu bebé en el recodo de tu brazo. Comprueba que el bebé se encuentra contra ti (pecho a pecho) al nivel de los senos. A continuación sostén tu seno con tu mano: El pulgar encima del seno, el resto de los dedos debajo, lejos de la areola. Para que abra bastante la boca, haz cosquillas en el labio inferior del bebé. Es el momento de que lo empujes rápidamente hacia tu pecho. Una vez introducido el pezón en la boca del bebé, asegúrate de que sus labios rodean la areola.

Postura de “futbolista”. Para ayudar a sostener tu brazo y al bebé, pon una o dos almohadas cerca de ti. Seguidamente sostén el cuello y parte de la cabeza de tu bebé en tu mano, con un antebrazo manteniendo el torso del bebé contra tu lado.

En plan “recostado”. Adopta la postura de costado con almohadas sosteniendo tu espalda. Flexiona tu pierna superior hacia adelante. Te colocas en posición semisentada y ubicas a tu pequeño retoño tumbado sobre un almohadón paralelo al cuerpo de la madre (al igual que en la postura de fútbol anterior). Se trata de una postura idónea para las madres que han dado a luz mediante cesárea aunque presenta el inconveniente de que cuando se produce la eyección láctea fluye demasiada leche y el niño se puede atragantar.