El despertar al mundo acuático
Los meses veraniegos llegan apresuradamente. Pero todavía hay tiempo…el calendario primaveral sugiere que ofrezcas a tus niños todas las posibilidades al alcance para que este año estrenen su primer baño en la piscina o en el mar como unos campeones de la natación. Previamente hay que ir entrenándose ¡Y qué mejor idea que la asistencia a unas clases particulares! Los consejos y las instrucciones de los profesores y monitores servirán de apoyo a los niños en el despliegue de sus “pinitos en el agua”.

Los papás y las mamás cuentan con un abanico de opciones para apuntar a sus hijos a natación. Desde los polideportivos municipales hasta las escuelas privadas centradas en la actividad de la natación. Los primeros están dotados de las más modernas instalaciones y su precio es bastante atractivo. Los segundos, suelen disponer de un equipo de profesionales altamente cualificado que transmiten tranquilidad al menor y a los padres. En definitiva, en ambos casos se hace hincapié en los múltiples beneficios que aporta este ejercicio acuático. De hecho implica el desarrollo de la independencia y la autoconfianza del niño, además de ejercitar los músculos, la coordinación motora y el sistema circulatorio y respiratorio. Son muchos los expertos que señalan que la capacidad intelectual aumenta considerablemente en el niño con esta práctica.

El respeto al mar y a las piscinas jamás debe desaparecer en el niño. Sin embargo, a veces se va gestando el miedo al agua y esto influye en el ritmo de aprendizaje. Según algunos psicoterapeutas infantiles lo que asusta no es directamente el agua, sino la existencia de peces o monstruos que puedan salir de ella y morderlos. Otras veces la fobia es producto del pánico a morir ahogado por alguna historia que el menor haya visto, oído, o simplemente, imaginado o soñado.