
Una etapa especial dentro del proceso de crecimiento del niño es cuando el peque empieza a hablar. Sin duda, observar cómo el niño tiene ya capacidad para expresarse es un regalo cuando hablamos de poder mantener conversaciones sencillas con los niños y que por ejemplo, los niños puedan contar qué han hecho en la guardería. Sin embargo, existe una situación que causa cierto malestar en los padres cuando no lo afrontan del modo adecuado: el instante en el que el niño dice una palabrota.
La realidad es que lo primero que los adultos deben entender es que los niños no son conscientes del significado de lo que están diciendo, sin embargo, sí se dan cuenta del efecto que producen sus palabras. Por ello, es importante tener cuidado y encontrar el término medio: un padre no debe enfadarse con el niño cuando dice palabrotas pero tampoco debe reírle las gracias como si hubiese contado un chiste porque entonces el niño, todavía repetirá más esa palabra.
Lo cierto es que los niños actúan por imitación. Y al final, pueden escuchar palabrotas en cualquier lugar: en una conversación en la calle, en un programa de televisión o en otras circunstancias. Sin duda, los padres deben dar ejemplo y evitar decir palabrotas delante del niño ya que educar implica dar ejemplo siempre y en cualquier circunstancia.
El niño suele decir palabrotas entre los 3 y los 5 años de edad. Para él, decir barbaridades puede convertirse en algo semejante a hacer juegos con el lenguaje por ello, es mejor que no te escandalices ni te sorprendas por aquello que el niño pueda decir. Es algo pasajero y normal dentro del proceso de crecimiento de muchos niños y de muchas niñas. Evidentemente, cuando el niño va creciendo sí que es importante hacerle entender que debe ser educado.
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