El ombligo del recién nacido
Al nacer tu bebé cortarán lo que lo ha mantenido unido a ti durante los nueves meses de embarazo: el cordón umbilical y a través del que se ha alimentado durante todo ese tiempo. Después en personal sanitario encargado, le colocará una especie de pinza blanca en la parte que cuelga del ombligo del recién nacido.

Con el paso de los días irá quedando un muñón que se irá ennegreciendo y secando hasta que se desprenda completamente a las pocas semanas.
Para que durante este proceso no se infecte, hay que aplicar una serie de cuidados fundamentales:

– Al menos dos veces al día y una después del baño, se recomienda aplicar alcohol de 70º C. Para hacerlo correctamente hay que levantar el muñón y mojar con alcohol toda la zona de transición entre el cordón y su piel normal.
– Procurar que el pañal no lo cubra, doblándolo hacia abajo si hiciera falta.
– Si se ensucia con heces u orina, hay que lavarlo sin temor con agua y jabón, asegurándonos de secarlo perfectamente y aplicando alcohol después.
– Los pediatras no aconsejan el uso de yodo porque su absorción puede influir en la función del tiroides, ni mercromina para evitar dermatitis de contacto por alergia al mercurio.

Los restos del cordón se desprenderán por sí solos hacia la segunda semana se vida. No trates de de estirarlo aunque observes que solo queda un hilo muy fino, pues podrías ocasionarle una peligrosa hemorragia.

No te asustes si sangra un poco al desprenderse de forma natural, ya que la hemorragia se detendrá por sí sola enseguida. Debes consultar a tu pediatra si:
– Mancha la gasa pasados cuatro días después de caer.
– A las 3 semanas el cordón aún no se ha desprendido.
– La piel que rodea el ombligo parece doler o está enrojecida.
– Observas secreciones de pus o malolientes.
– Sangra continuamente.