El príncipe destronado
Antes todo giraba en torno a él. Los mimos, las atenciones, las caricias de papá y mamá sólo tenían “ojitos” para sus actuaciones. Ahora algo ha ocurrido…un pequeño intruso le ha robado el protagonismo y frente a tal panorama únicamente queda un remedio: llamar la atención.

Los celos son difíciles de evitar, por esta razón es prioritario que los progenitores preparen a los pequeños para la llegada del hermanito bebé. Una de las claves consiste en fomentar en el niño una alta autoestima y auto confianza que le proporcionen seguridad interna, con lo cual nunca se sentirá inferior a sus hermanos.

Toda la familia ha de verse involucrada en la corrección de los celos, con la misma estrategia que los padres, con la finalidad de disminuir la intensidad de tales sentimientos negativos.
La lucha por ganarse el amor de los padres ha comenzado. Los adultos deben allanar el terreno y conseguir que la rivalidad sea saludable.

Existen una serie de pautas para lograr un adecuado tratamiento de los celos:
– Ya desde el embarazo es importante que informes al niño sobre el cercano nacimiento del hermanito. El niño hará preguntas sobre el tema. Esto es algo positivo ya que sabrás cuáles son sus sentimientos y preocupaciones y podrás ayudarle a resolver sus dudas.
– Como bien dice el refrán “las comparaciones son odiosas”. Evitar comparar a los hijos respecto a sus cualidades o aptitudes.
– Ya que cada hijo tiene sus propias necesidades, tratar de ajustar sus gustos y preferencias de manera individual.
– Felicitar al niño por sus cualidades y animarle a que corrija sus dificultades.
– A fin de que crezcan como personas, será ideal enseñar a los niños a discutir adecuadamente sus conflictos, escuchando al otro y buscando soluciones a sus problemas.