El respeto a los mayores
Los niños tienen una cualidad que es la de decir todo aquello que se les pasa por la cabeza sin pensar en si aquello que dicen es correcto o no. Este tipo de espontaneidad puede llegar a poner en un apuro a los padres. Es decir, los niños, por ejemplo, siempre se fijan en los defectos de los demás. En si tal persona tiene exceso de peso, tiene la nariz grande, lleva gafas, tiene muchos años… Pues bien, uno de los valores en los que debe ser educado cualquier niño es el respeto. Y en especial el respeto a cualquier persona, claro está, pero también a los mayores.

Las personas de la tercera edad tienen mucho que aportar a nivel social y también a la familia pese a que el individualismo propio de nuestro tiempo no siempre es el mejor consejero a la hora de establecer puntos de encuentro entre niños y mayores. Afortunadamente, la figura del abuelo sigue siendo muy importante para cualquier pequeño. Una figura que también ha quedado reflejada en series de televisión tan inolvidables como Médico de Familia o en la actual serie que triunfa en La 1, Cuéntame cómo pasó.

El respeto a los mayores implica saber que más allá de que a veces los mayores tienen rarezas o manías que son propias de la edad, son personas que han luchado y trabajado mucho a lo largo de la vida. Por ello, ahora se merecen descansar y disfrutar al cien por cien. Del mismo modo, merecen recibir cariño y afecto, simplemente, porque como expresa Tomás de Aquino, la alegría de la juventud tiene el poder de rejuvenecer en cierto modo a los mayores.

El respeto a los mayores también es una forma de enseñar a los niños a ir más allá de la apariencia física y de la belleza de la juventud. Existe una serie de dibujos animados que es clave para mostrar el valor del respeto a los abuelos: Heidi.