El síndrome de Burnout
Hablamos de un síndrome que fue descrito por primera vez en los años setenta por Freudenberger, aunque no fue hasta los años ochenta cuando comenzó a investigarse de forma significativa.

La buena salud mental del profesor es necesaria para que pueda transmitir sus conocimientos al alumnado de la manera más eficaz. Por eso, se le debe proporcionar mayor atención a este problema patológico ya que tiene graves repercusiones y afecta de manera directa a la persona y a la educación en general.

En líneas generales, los síntomas de este trastorno son: agotamiento emocional, alteraciones de la conducta, síntomas físicos del estrés, cansancio y malestar general, sensación de baja realización personal, desmotivación y desinterés.

Las consecuencias psicológicas del burnout son la falta de autorrealización, baja autoestima, aislamiento, tendencia a la autoculpa, actitudes negativas hacia uno mismo y hacia los demás, sentimiento de inferioridad y de incompetencia, pérdida de ideales, irritabilidad. En casos extremos, intentos de suicidio, cuadros depresivos graves, ansiedad generalizada y fobia social.

Es importante que se lleven a cabo una serie de medidas para poder prevenir este problema y en caso de que se esté dando, erradicarlo.

Por lo tanto se establecerán “medidas preventivas” como realizar actividad física diaria, fortalecer el autoconcepto, llevar a cabo técnicas de relajación y auto-control, mejorar el clima de convivencia en el aula, adquirir técnicas de resolución de conflictos…

Además jugarán un papel relevante las “medidas de tratamiento”, dentro de las cuales se pueden diferencias dos subgrupos:

– Individuales. Separar la vida personal y familiar de la laboral, búsqueda de apoyo social, compartir los problemas con otros profesores, pedir ayuda a profesionales y en caso de que se a necesario se recurrirá a un tratamiento farmacológico.

– Organizacionales. Se llevan a cabo desde la Administración Educativa, aumentar la formación de los profesionales, reducir la carga de trabajo, aumentar la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, fomentar redes de apoyo entre los compañeros, aumentar las recompensas y reconocimientos al profesor.