Embarazos de riesgo
Ciertos trastornos pueden ocurrir en el transcurso de una gestación normal y convertirla en un embarazo de riesgo. Hablamos de situaciones que requieren cuidados muy especiales. Se deberá acudir frecuentemente a revisiones, vigilar estrechamente el embarazo… En definitiva: cuidarse más.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) considera que una gestación es “de riesgo”, esto es, requiere un control más estricto si la futura madre padecía ya antes del embarazo alguna de las siguientes enfermedades: hipertensión, diabetes, enfermedad coronaria, endocrinopatías, enfermedad renal, enfermedad respiratoria crónica, enfermedad hematológica, enfermedad psiquiátrica, epilepsia y otras enfermedades neurológicas, insuficiencia hepática, enfermedad autoinmune, tromboembolismo.

Por último, la edad superior a los 35 años y los antecedentes de complicaciones en embarazos anteriores son circunstancias que te colocan directamente en la categoría de “embaraza de riesgo”. Se tratará por lo tanto de minimizar los efectos negativos sobre el feto del trastorno que padeces. Gracias a esos controles cumplirás tu deseo de ser madre y tu hijo nacerá sano.

Si eres asmática. La evolución del asma en el embarazo es impredecible: empeora en un tercio de los casos, mejora en otro tercio y permanece igual en el tercio restante. En el primer caso, los síntomas suelen agravarse en el sexto mes y mejora a partir del tercer trimestre. El riesgo más importante para el feto es el aporte insuficiente de oxígeno, y en consecuencia un bajo peso al nacer, crecimiento intrauterino retardado o parto prematuro. Sin embargo, estas complicaciones sólo aparecen si el asma está mal controlada y las crisis son frecuentes. Antes de quedarte embarazada acude a tu médico y asegúrate de que el tratamiento de tu asma es adecuado.

Si padeces epilepsia. Probablemente te preguntarás si puedes seguir con la medicación: has de saber que una epilepsia mal controlada es más perjudicial para la madre y el feto que los posibles efectos de los medicamentos. Sin embargo, la dosis y el tratamiento deberán reajustarse a tu nuevo estado. Para ello es imprescindible que visites al médico antes de quedarte embarazada y le comuniques tu deseo de ser madre.

Si eres Rh. No hay problemas en el primer embarazo, pero el segundo pasa a ser de riesgo cuando la madre es Rh negativo y el feto Rh positivo. Si el primer hijo fue Rh positivo, la mujer creó entonces anticuerpos que actuarán ahora, atravesando la placenta para llegar hasta el feto y destruir sus glóbulos rojos.