Enseña obediencia a tu hijo
Inculcar obediencia a los niños es una de las tareas que requiere en el adulto de enorme preparación. Los padres y madres responsables han de contar con argumentos sólidos que transmitir a sus hijos al exigirles obediencia.

Se trata de que los menores aprendan a tomar decisiones más acertadas durante toda su vida, lo que propiciará la presencia de personas más seguras, plenas y felices… Y uno de los valores esenciales para lograr tal propósito es ejercitar la obediencia.

Sin embargo, cabe advertir que la obediencia en extremo tampoco es un comportamiento favorable ni forma parte de un desarrollo saludable en los niños. No es buen síntoma presenciar que tu hijo siempre se porta bien y nunca se opone. Para potenciar la autonomía y seguridad en ellos mismos es conveniente que de vez en cuando se opongan, se enojen y sean desobedientes.

Podemos asegurar que la maduración emocional de los menores reside en un justo equilibrio entre la obediencia, respeto de los límites y la imposición de sus deseos.

La obediencia se basa en que los niños hagan uso de su libertad pero siempre respetando las libertades de los demás: padres, hermanos, amigos, profesores, etc.

Hemos pasado de un modelo de educación autoritario, propio de generaciones pasadas, en que los niños carecían de libertad para expresarse y mostrar su individualidad, a la permisividad máxima, basada en teorías psicoanalíticas que propugnan que a los niños no deben inhibírseles. En este sentido observamos casos de cómo algunos padres se han convertido en esclavos de sus hijos, siempre pendientes de sus caprichos.

Desde su particular experiencia, cada individuo debe reflexionar sobre qué es la obediencia y cómo adaptarla a la actualidad. Lo que sí es cierto es que todos los que adecuadamente educan en la obediencia, también están trabajando otras virtudes como la lealtad, la sinceridad, la humildad, la responsabilidad…