Excesivo control sobre los niños
Los niños pequeños, no siempre saben distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Es en este momento del desarrollo, donde los padres desempeñan una función imprescindible, ya que gracias a su experiencia, podrán explicarle al pequeño que es lo que debe hacer. Cuando el pequeño vaya creciendo, los padres deben seguir muy atentos a las decisiones que su hijo toma pero, cuidado; hay una línea muy delgada entre la preocupación y el poner freno a la libertad.

Un control excesivo por parte de los padres puede ser muy perjudicial. Lo mismo ocurre si se les deja hacer lo que ellos quieran. Por lo tanto, hay que saber encontrar el punto medio para controlar y saber que hacen los jóvenes de la casa.

Es muy común que los niños, especialmente los adolescentes, vean a sus padres demasiado controladores. Esto, es debido a su deseo de expresar su independencia. Sin embargo, la existencia del control de los padres es un hecho, el problema llega cuando ese control es excesivo. Los signos más controladores son:

– Desalentar el argumento o negarse a escuchar el punto de vista del niño
– Incluso si al niño se le permite hablar, nunca se acepta lo que dice
– Recriminar cada acción que realiza
– No dejarle tomar decisiones por su cuenta, o interferir y criticar sus opiniones
– Esperar la perfección en cada cosa que realicen
– No tomar un “no” por respuesta
– Normas demasiado estrictas que pase lo que pase se deben cumplir
– Desalentarles a la hora de hacer cosas que no se les dan demasiado bien