
Para las familias con más de un niño, la hora de irse a la cama se convierte en una pequeña obra de ingeniería: el pequeño llorando, el más mayor viendo la TV, el mediano mediano que no quiere dormirse, etc. Desde muy pequeños hay que convertir el irse a la cama en una rutina para que con el paso del tiempo esto no sea una tortura.
Si te agobias demasiado, puede que pienses que lo mejor es dejar al niño que se acueste a la hora que él quiera: mal hecho. Es muy común que los niños pequeños necesiten ayuda a la hora de acostarse. La mayoría requieren la atención de los padres: leer un libro, un vaso de agua, el último beso del día, etc. son algunas de las atenciones que el pequeño solicitará para acostarse más tarde.
Este proceso es muy normal con los niños que tienen edades entre los 6 y los 9 años, pero los niños de entre 10 y 13 años también pueden exigir atenciones, aunque tú pienses que ya son más mayores y por lo tanto más responsables. No importa cuántos hijos tengas, estos consejos pueden ayudarte:
- No te rindas con las rutinas. Considera la posibilidad de ampliar o acortar el tiempo de cada niño antes de acostarse. Una buena solución, si les gusta leer, es que lean en sus camas. Se dormirán antes.
- Los pequeños siempre quieren mantenerse igual que sus hermanos mayores, por lo que “pretender” meter a todos en la cama, al mismo tiempo, es bastante difícil. Enseña al mayor a realizar sus últimas actividades en su habitación.
- Considera la posibilidad de premiar a los mayores si se van a la cama a su hora y sin casi ayuda por tu parte.
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