Incluir zumo en el desayuno de los bebés
Empezar el día con un zumo, rico y refrescante, es la manera perfecta de que los niños consuman fruta y estén hidratados al mismo tiempo. La fruta no puede faltar en una dieta equilibrada de un peque, y, aunque los expertos recomienden tomar cinco raciones de fruta al día, este consejo puede hacerse difícil de cumplir con los más pequeños de la casa. A ellos no les suele gustar comerla, sin embargo, una buena solución son los zumos.

¿Cuándo puede un bebé empezar a tomar zumo? A partir de los 6 meses un vaso de unos 200 ml de zumo diario, dentro de una dieta equilibrada que además sea rica en verduras y hortalizas frescas, le aportará todos los antioxidantes que su cuerpo necesita.

¿Cuándo es el mejor momento del día para dar zumo a un niño? Nada más comenzar el día, el organismo del niño va a necesitar proveerse de una buena parte de la energía que va a desgastar a lo largo de la jornada, por eso el desayuno es una de las comidas más importantes y el momento ideal para incorporar un zumo.

Tanto la opción de un zumo de procedencia industrial como el casero, son excelentes formas de comenzar el día con la primera ración de fruta; aprender a distinguir los primeros nos ayudará a saber qué le estamos dando a nuestro bebé:

    -Mezcla. El porcentaje de zumo de frutas viene mezclado con otros ingredientes como leche, soja o yogur.
    -Diluido. La bebida de frutas tiene un porcentaje de zumo relativamente bajo, entre el 6 y el 15 por ciento; puede ser ideal para comenzar a acostumbrar al niño al sabor de nuevas frutas.
    -Néctar. Para conseguir la denominación de néctar, ha de contener como mínimo, alrededor de un 40 por ciento de fruta, y únicamente suele llevar añadidos agua y edulcorantes.
    -Zumo. Está compuesto al 100 % de zumo de una o varias frutas, aunque puede estar enriquecido con vitaminas y minerales.

Podemos darle al niño el clásico zumo de naranja, pero también podemos probar a incorporar otros sabores que de paso ayuden a educar su sentido del gusto: frambuesa, kiwi, manzana, uva… o incluso mango o guayaba. Las que hemos denominado “Mezcla”, que combinan jugos de frutas y hortalizas frescas con leche y que conservan las propiedades beneficiosas para la salud de todos sus componentes y que también pueden ser adecuadas para el bebé.