Incorporar frutas a la dieta infantil
Durante la infancia es el mejor momento para adoptar hábitos saludables, especialmente en la alimentación de los niños. Incorporar frutas a la dieta de los más pequeños es muy importante, para una buena nutrición. Aportan una interesante cantidad de agua, que proporciona una correcta hidratación y un adecuado funcionamiento del metabolismo.

Son fuente de vitaminas y minerales, por eso deben consumirse de manera variada en cuanto a colores y consistencia. También son alimentos ricos en fibras, que favorecen la regulación intestinal y la prevención de enfermedades como la diabetes, la obesidad y el colesterol en la sangre.

Las frutas contienen abundantes antioxidantes, sustancias que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, cáncer y envejecimiento prematuro. No aportan grasas, por eso constituyen una alimentación sana, equilibrada y adecuada a las necesidades de tu hijo.

Al igual que los vegetales, brindan una inmensa gama de formas de preparación para que el niño no las aburra. Pueden formar parte del desayuno, almuerzo, merienda, cena o entre horas. Por su consistencia y porque es fácil pelarla, la fruta más consumida por los pequeños suele ser el plátano. Ofréceles otras frutas y haz que les resulten tentadoras. En invierno te recomendamos dejarlas a la vista y a temperatura ambiente para que no estén demasiado frías.

A la hora de cocinar, haz participar a tus niños para que puedan divertirse mientras preparan coloridos platos con frutas, como por ejemplo: ensalada de frutas, gelatina o yogur con trocitos de frutas, jugos, licuados, puré de manzana como guarnición de alguna carne, frutas al horno, compotas o ensaladas saladas en las que puedes incorporar frutas como un ingrediente más. No olvides que el consumo de frutas y vegetales es insuficiente en gran parte de la población adulta. La niñez es un momento clave para incorporarlos en la dieta diaria y asegurar este hábito saludable para toda la vida.