La agresividad en el entorno educativo
En investigaciones realizadas con chicos se han detectado factores decisivos sobre el tipo de entorno educativo que conduce al desarrollo de un modelo de reacción agresiva.

En primer lugar, cabe mencionar la actitud emotiva de los padres hacia el menor en cuestión. Una actitud básica negativa con carencia de afecto y dedicación incrementa el riesgo de que el menor se convierta en una persona agresiva y hostil con los demás.

Por otro lado, estaría el grado de permisividad de los padres ante conductas agresivas del niño. También el empleo reiterado por parte de los padres de métodos de afirmación de la autoridad, como el castigo físico y los exabruptos emocionales violentos, que pueden resumirse en la siguiente frase: “la violencia engendra violencia”.

Y por último el temperamento del niño. Un temperamento activo y exaltado les hace más propensos a volverse jóvenes agresivos que los que demuestran un carácter más tranquilo.

El conflicto multicultural es un hecho. Surge como consecuencia del desencuentro entre personas de distinta nacionalidad, raza o religión. La sociedad y la escuela son cada vez más multiculturales, lo cual puede resultar fuente de conflicto y a que, consciente o inconscientemente, se discrimine o maltrate a alumnos inmigrantes.

La conflictividad escolar obedece a un conjunto de factores, distinguiéndose los exógenos (contexto social, medios de comunicación familia) y los endógenos (clima escolar, relaciones interpersonales y rasgos personales).

Es importante el peso de las relaciones interpersonales:

1. Profesor-profesor. La poca coherencia en la actuación con los alumnos y en los conflictos, debido a la falta de comunicación y el consenso en la toma de decisiones, resulta muy negativa a la vista de los alumnos.

2. Profesor-alumno. La pérdida de poder y autoridad del maestro, la desmotivación del alumnado, el fracaso escolar, la escasa atención personalizada, la pobre comunicación entre ambos agentes o la deficiente preparación pedagógica del profesorado, marcan negativamente esta relación.

3. Alumno-alumno. La formación de “grupitos”, las envidias, los rechazos, el liderazgo de unos cuantos, las conductas antisociales, etc, hacen que en muchas ocasiones el ambiente entre los propios alumnos resulte de lo más tenso.