La cafeína y los niños
En la década de los 60, los padres tomaban café y los niños tomaban bebidas de leche o fruta. El café fue considerado inapropiado para los niños, presumiblemente a causa del contenido de cafeína. Durante las últimas décadas, sin embargo, los padres y los niños han pasado a tomar refrescos. Un estudio encontró que el 75% de los chicos adolescentes consume más de tres latas al día. Los restaurantes de comida rápida son los que más poneen este tipo de bebida al alcance de los más pequeños.

Teniendo en cuenta que el café y la mayoría de los refrescos con gas tienen cafeína ¿Qué efectos tiene esta en los niños? La cafeína es muy adictiva. Es un estimulante que acelera el ritmo cardíaco y contribuye a la ansiedad y el insomnio. Cuando los usuarios de cafeína olvidan una dosis diaria, pueden aparecer dolores de cabeza y una sensación de inactividad.

Los expertos en salud llevan bastante tiempo cuestionando la ingesta de los refrescos por parte de los niños de manera diaria. Un flujo constante de cafeína no es saludable para los adultos, y mucho menos para los niños. Una lata pequeña para un jovencito es similar a la toma de tres latas por parte de un adulto. La mayoría de los pediatras recomiendan mantener los niveles de cafeína en los niños en menos de 50 gramos al día. La mayoría de las bebidas de cola contiene unos 40 gramos.

Está muy bien documentado que la falta de sueño puede ser provocada por la cafeína. Sin embargo, muchos niños y adolescentes consumen refrescos, incluso por la noche. El exceso de cafeína de una persona joven puede producir el no querer ir a la cama. Cuando se levante por la mañana, estará atontado. Lo pero será si pide un refresco para poder espabilarse.