La capacidad auditiva del bebé
El bebé nace con un buen sentido auditivo que se manifiesta con el reflejo del susto. Este reflejo se manifiesta cuando el bebé se asusta o se mueve como respuesta a un ruido fuerte.

Una forma adecuada de estimular su capacidad auditiva es hablarle con una pronunciación exagerada y siempre de frente. Hay que tener en cuenta que su oído derecho es ligeramente más sensible que el izquierdo en los tres primeros meses de vida. Los niños con madres habladoras muestran mayor facilidad de palabra y un rendimiento mental superior.

La música se localiza en el hemisferio derecho del cerebro, que es el menos utilizado. La mayoría de la gente desarrolla como hemisferio dominante el izquierdo, le hemisferio lógico, crítico, matemático. Si equilibramos la fuerza de ambos hemisferios nos situaríamos cerca de nuestra capacidad potencial máxima.

Es conveniente ofrecer al bebé actividades estimulantes musicales que le ayudarán en el aprendizaje de los idiomas, por la gran variedad de registros asimilados por el cerebro del pequeño.

Los padres han de ser conscientes de cuáles son sus motivaciones para estimular precozmente a sus retoños. Se ha detectado que muchos progenitores lo que hacen es provocar el espíritu competitivo o tratar de crear “un hijo perfecto”.

Es crucial el respeto al ritmo y las características específicas de cada niño. Nacer con la sensación de que te quieren por ser quien eres (y no por alcanzar grandes logros) es la base de la autoestima, y por lo tanto de la felicidad.

En tu mano reside educar a tu hijo y por ello decides premiar o castigar ciertas conductas. Esto es del todo correcto si de vez en cuando se le añaden muestras de amor gratuitas, es decir, no basadas en el comportamiento.

Desde que nace el niño va a buscar en sus padres respuestas a tres preguntas básicas ¿Quién soy? ¿Quiénes son los demás? y ¿Qué es el mundo? Éstas determinarán en gran medida cómo será su vida.