La contaminación en el embarazo
Una inmensa mayoría de los efectos perjudiciales para el feto provienen de la contaminación que respiran las mujeres embarazadas. Los bebés pueden nacer con malformaciones faciales y cardíacas. Concretamente los defectos serían en la boca, como fisura palatina y labio leporino.

Muchos de estos compuestos químicos se hallan en hogares y empresas. La mujer embarazada puede inhalarlos, ingerirlos en los alimentos o bebidas o absorberlos a través de la piel. Pero para que llegaran a dañar a su bebé tendría que estar expuesta a una gran cantidad y por un tiempo prolongado.

Antes del embarazo la mujer debe consultar a su médico sobre los riesgos surgidos en su puesto de trabajo. Esto es particularmente importante en el caso de mujeres que trabajan en ciertas industrias, como la agricultura, manufactura, limpieza en seco, impresión, fabricación de productos farmacéuticos y cuidado de la salud.

En los últimos años ha aumentado el interés por el estudio de las alteraciones en la salud del feto en relación con las exposiciones ambientales. Los efectos en el desarrollo fetal pueden tener consecuencias inmediatas, e incluso a largo plazo, en la salud de los individuos. En este sentido hasta hace relativamente poco tiempo había muy pocos estudios.

Los partos prematuros pueden desencadenarse debido a la contaminación ambiental, siendo el dióxido de carbono (NO2) su principal causante.

Los niños nacidos en zonas contaminadas debido al tráfico podrían correr un mayor riesgo de desarrollar asma ya que en el útero se producen cambios genéticos.

La mortalidad intrauterina, perinatal o neonatal constituye el efecto más ampliamente investigado. A principio de la década de 1990, Bobak y Leon llevaron a cabo un estudio geográfico en la República Checa en el que encontraron una asociación entre las concentraciones de dióxido de azufre (SO2) y partículas en suspensión (TSP) con las tasas de mortalidad neonatal por distritos. Hoy se acepta que hay pruebas suficientes para inferir una relación de causa-efecto entre la contaminación atmosférica y el riesgo de morir durante el primer año de vida, especialmente por enfermedades respiratorias.